Campos de Madrid dichosos,
si sois de sus pies pisados;
fuentes, que por ver la huerta
del Duque subís tan alto
el cristal de vuestros ojos,
que asomáis los blancos rayos
por las verdes celosías,
muros de sus verdes cuadros;
hermosa alfombra de flores,
donde tejiendo y pintando
está la naturaleza
mas ha de cinco mil años;
arroyuelos cristalinos,
ruido sonoro y manso,
que parece que corréis
tonos de Juan Blas cantando,
porque ya corriendo aprisa,
y ya en las guijas despacio,
parece que entráis, con fugas,
y que sois tiples y bajos;
recordad a mi niña,
no duerma tanto.
Lizardo
El acero de Madrid
en Mi Siglo
Obra: Las serpientes del mar, Gustav Klimt (detalle)
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