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jueves, 22 de agosto de 2013

Diálogos: acerca de mente y totalidad, Eugenio Carutti y Alejandro Lodi




Alejandro Lodi: Me gustaría que comenzáramos profundizando en el tema del vínculo de la conciencia con los acontecimientos y hechos de destino. Podríamos comenzar diferenciando cómo son percibidos desde la identidad fragmentaria (o yo separativo) y desde una conciencia que comienza a incluir niveles transpersonales, o -en los términos de Alice Bailey- desde una conciencia centrada en “la personalidad” y una conciencia centrada en “el alma”.

Eugenio Carutti: En el mundo de “la personalidad” los acontecimientos son percibidos como el resultado de una acción voluntaria y consciente. En cambio, desde la perspectiva del “alma” son el resultado de la síntesis que se produce a partir de la elaboración de los significados.

Mientras predomina la conciencia ligada a la supervivencia y al yo, la personalidad está preocupada sólo por los acontecimientos. Pero, a medida que se va haciendo más compleja, a partir de los dobles vínculos que nos plantea el destino, empieza a florecer otra conciencia, una conciencia que comienza a darle importancia al significado. Por supuesto, primero lo hará con la intención de actuar mejor y obtener mejores resultados, pero luego comenzará a darse cuenta que hay una acción diferente que surge de la percepción de que todo es una sola cosa. Es una percepción unificada. A eso podríamos llamarlo el nivel religador de la conciencia, en el que todos los opuestos se sintetizan.
Para nosotros, para una conciencia que mira “de abajo hacia arriba”, ese “mundo del alma” todavía es significado. Necesitamos comprender el significado de la estructura. Pero, desde otro punto de vista, es claro que una carta natal es una experiencia unitiva que va manifestándose creativamente todo el tiempo.

Alejandro Lodi: En algunas notas te has referido, no sólo al “mundo de la personalidad” y al “mundo del alma”, sino a dos tipos de mente. Por un lado, la mente concreta, asociada a “la personalidad”, que intenta construir en el mundo objetivo su propio deseo. Por otro lado, cuando esa mente concreta cede a su anhelo de logro y construcción -quizás por frustración, porque el mundo parece no coincidir ni responder a las expectativas- recién puede florecer una mente más compleja, una mente que refleja, ya no el proceso de “la personalidad”, sino del “alma”.

Lo que más me atrajo de esta descripción es que aparece una percepción de la mente que es afín con “el alma”. Estamos acostumbrados a que “mente” y “alma” aparezcan siempre como dos dimensiones distintas, pero aquí sugerís que “el alma es mente”.

Eugenio Carutti: Es que el “alma” es mente. El “alma” es mente abstracta.

Alejandro Lodi: Pero esa forma de describirlo quiebra un supuesto muy habitual. Esta percepción rompe con la idea de que “la mente es aire y el alma es agua”, que “la mente es racionalidad y el alma es sensibilidad”. Aquí aparece una dimensión que es razón-sensibilidad.

Eugenio Carutti: El “alma” es mente en el sentido más profundamente capricorniano: abstrae experiencias y las despoja de su vivacidad particularizante, dotándolas de vivacidad resonante; esto implica un nivel de sensibilidad a lo universal.
La mente artística es un puente entre la mente concreta y el “alma”, en el sentido que es una mente que logra contener vivencias particulares en algo universal. En ese sentido, el arte implica un entrenamiento muy bueno en la disolución de los opuestos entre sensibilidad y racionalidad, entre particularidad y universalidad.

Alejandro Lodi: Es decir, “el alma” siente y, al mismo tiempo, en ese sentir percibe estructuras.

Eugenio Carutti: La clave es que es un sentir estructural. Es sentir –no entender- al mismo tiempo la posición del yo y la posición del vinculado.

Alejandro Lodi: En lo cotidiano “la posición propia” y “la posición del otro” parecen ser antagónicas y que tienden excluirse mutuamente. Pero ¿cómo resultan en este sentir estructural al que te referís? Sería estar-sentir el propio centro y, al mismo tiempo, tomar-sentir la posición del otro. Implicaría un cierto grado de objetividad, una sensibilidad con capacidad objetiva.

Eugenio Carutti: Es una capacidad de resonancia. Desde el punto de vista del “alma”, tanto la propia posición como, por ejemplo, la de una ex pareja que te dejó y te hizo sufrir son una misma experiencia, las vivencias de una y otra posición les cabe al “alma”. Son vivencias adentro-afuera y, desde ese nivel, indistinguibles.

Alejandro Lodi: En realidad, todo esto que estamos hablando es el nudo mismo de la polaridad neptuniana. Es registrar que la sensibilidad te hace percibir órdenes profundos e inclusivos, te lleva a registrar mayor complejidad, pero que en absoluto implica confusión. El desarrollo de la sensibilidad permite discriminar, no entrar en caos.

Eugenio Carutti: Es la esencia de la resolución de la polaridad neptuniana. El desarrollo de la sensibilidad permite realmente discriminar. Desde el punto de vista corporal-psicológico, la personalidad tiene acumulaciones de carga porque, como tomó posición en la experiencia, no puede hacer circular la energía libremente; está condicionada por su carga de resentimientos, anhelos, odios.

Alejandro Lodi: Y por lo tanto está condicionada a reaccionar.

Eugenio Carutti: Se hace reactiva. En cambio, en la circulación del “alma” no hay carga acumulada, porque la carga está circulando ininterrumpidamente. Desde el punto de vista de la experiencia, no se trata de que “uno sea el malo y el otro sea el bueno”, o que uno tenga razón y el otro no; ni siquiera que ambos tengan parte de razón. Todo eso es irrelevante para un nivel de inteligencia en el que no hay juicio, y por consiguiente no hay acumulación de carga.

Alejandro Lodi: Con lo cual aquí aparece como condición la necesidad de que baje la afectividad de tipo particular-personal, porque es una afectividad cargada de juicio, valorización, anhelo, necesidad, deseo, capricho, narcisismo… Si está muy viva ese tipo de sensibilidad afectivizada, aquella otra sensibilidad no puede florecer.

Eugenio Carutti: Me parece que la clave es darse cuenta que la mente abstracta de Bailey es una mente que siente. Es abstracta porque abstrae experiencias. Cuando decimos “abstracto” parece que nos refiriéramos a las matemáticas, pero es abstraer experiencias, es matemática en sentido pitagórico.

Después de veinte años a uno le cae la ficha de que cuando dice “Leo” está diciendo algo que es abstracto y que al mismo tiempo está encarnado, lleno de emociones y dramatismo… Tauro, por ejemplo, es la abstracción viviente de millones de existencias extremadamente sensuales y concretas. Y este es el nivel de realidad del que estamos hablando. En realidad, los que estamos disociando somos nosotros, porque nuestra manera de aprender astrología implica que el símbolo sea algo vivo, universalmente vívido.

Alejandro Lodi: Y la polaridad tiene un extremo iluminista y otro romántico, un anhelo de objetividad absoluta y otro de subjetividad absoluta. Dos polos de la expresión neptuniana.

Eugenio Carutti: Exactamente, por lo menos en nuestra cultura. Uno tiene que comprender profundamente las ilusiones condicionantes de Occidente, en particular de la ciencia. Y cada uno de nosotros es implícitamente un científico, porque cree en la existencia de la objetividad.

Alejandro Lodi: En este sentido, podríamos decir que la objetividad es el mito de Occidente. El científico es un tipo de conciencia que vive en el mito de la objetividad.

Eugenio Carutti: Un científico es alguien tan mítico como un chamán. El científico vive en el mito de que puede conocer el universo. Como el iluminismo destruyó la palabra “mito”, parece que diciendo esto estuviéramos haciendo una crítica de la ciencia. Pero no es una crítica.

Alejandro Lodi: En realidad, lo que estamos diciendo revela un doble vínculo: el científico vive en el mito de presuponer que está más allá de lo mítico, que no lo anima supuesto mítico alguno.

Eugenio Carutti: Que no lo anima la misma textura cognitiva común a todos los seres humanos (por supuesto, en evolución, porque no es lo  mismo una cosa que otra).

Alejandro Lodi: Como punto de partida, presupone que lo mítico es inauténtico, falso. Y, en realidad, esto es algo que habría que resignificar.

Eugenio Carutti: Occidente ha vivido separando lo racional y lo irracional, y definiendo implícitamente a lo racional como superior a lo irracional. ¿Dónde aparece el doble vínculo? El científico afirma que no puede saber cuál es el origen del universo más allá del origen de la materia o responder a preguntas metafísicas porque son cuestiones irracionales, y entonces concluye que el universo no tuvo origen y las cuestiones metafísicas no existen.

Alejandro Lodi: Lo que no tiene respuesta racional no existe. Si no puede ser explicado es porque no existe. La realidad es lo que tiene explicación racional.

Eugenio Carutti: Esta es la trampa constante de la mente tecnológica. Me parece muy importante estar atentos a esto y revisar esta creencia de que nuestro mundo está más allá de lo arquetípico. Y en esta creencia hay dos posiciones. Para el iluminista racional dejar atrás lo arquetípico es “una maravilla”, mientras que para Jung es “una desgracia” porque implica perder contacto con lo espiritual. Sin embargo, tanto el iluminista como el junguiano comparten el supuesto de que lo arquetípico y la racional son dos dimensiones diferentes, como si hubiera un corte cualitativo y no una mera diferencia de grado.

En toda esta reflexión hay una clave fundamental que se relaciona con poder referirse a la realidad como un movimiento eterno adentro-afuera, en el cual cada expansión de conciencia implica una nueva realidad. Porque en Occidente (y esto viene de mucho más lejos) tenemos un arquetipo fuerte (es decir, una estructura inconsciente) que dice que “existe una conciencia que ve la realidad tal cual es”. Pero, en realidad, si meditamos sobre esto, a lo sumo podríamos decir que la realidad tal cual es consiste en este movimiento infinito de realidades-conciencias. Hasta que el cerebro no se instale en este cursor adentro-afuera, no puede aparecer una superconciencia que eventualmente perciba otra cosa de otra manera. En la creencia de la separación entre el adentro-afuera se genera esta fantasía de que hay “una realidad tal cual es” que podemos llegar a conocer. Más aún, además la fantasía dice que debemos percibir todos la misma realidad.

Quizás la mayor riqueza de la conciencia humana florezca cuando, percibiendo realidades diferentes, aprendamos a hacerlas resonar y coordinarlas. Hasta ahora, toda civilización creyó en que todos debemos converger en “ver todos la misma realidad”, porque los que no ven “nuestra misma realidad” son de otro bando. Este es el tejido del Zodíaco: cada signo percibe –por su particular y específica posición en el mandala- la realidad de un modo muy diferente a los otros, pero la sabiduría está en abrirse a las resonancias y las riquezas de todas esas distintas maneras de percibir. Esa es la verdadera percepción unificada.

Alejandro Lodi: Para lo cual es necesario disolver el supuesto de exclusión que dice que habría modos de percepción que no tendrían que existir.

Eugenio Carutti: Sí, porque ese arquetipo -aún tan vivo en nosotros- presupone que la única manera de que haya coherencia es por exclusión. Ese arquetipo contiene un anhelo de coherencia por exclusión. Es confundir el eje Cáncer-Capricornio con el eje Virgo-Piscis. La coherencia zodiacal no proviene de la exclusión, sino del aprendizaje resonante en la participación en un sistema.

Alejandro Lodi: Al mismo tiempo, esa resonante participación en un sistema coexiste con la percepción de un ordenamiento en niveles. Habitualmente nos referimos a que existen estados de percepción más regresivos, más condicionados por el miedo y replegados en las necesidades de supervivencia, y estados de percepción más profundamente creativos y amorosos, menos limitados por el temor y por eso con mayor capacidad para ser más inclusivos y abarcantes. Sin embargo, siento que muchas veces quedamos atrapados en una polarización: por el pudor de creer que se está excluyendo se termina por negar esa discriminación, y a veces por la necesidad de discriminar se termina excluyendo. Es decir, terminamos confundiendo estados perceptivos que resultaría fundamental saber diferenciar.

Eugenio Carutti: Todo depende de la textura de la mente. Si la mente tiene mucho de neptuniano inverso, el corte será muy rígido y generará exclusión; si es muy neptuniano directo, no hace el corte en ningún lado y todo es confuso. Me parece que aquí resulta apropiado aplicar el paradigma musical: no es un tema de formas, no es un tema de dónde hacés el corte, sino que es un tema de notas, de precisión vibratoria.

Alejandro Lodi: De “swing”. No tiene que ver con leer correctamente la partitura, sino con algo que no está ahí.

Eugenio Carutti: De “swing” y también de precisión musical y de ritmo, porque tenés que saber que un Fa es un Fa. Ya sea improvisando o con partitura, tenés que saber que un Fa es un Fa. Tenés que percibirlo inmediatamente, sino desafinás.

En este punto, todo es una articulación entre la capacidad de distinción y la capacidad de resonancia, y de cuánta incertidumbre uno tolera para la realización de este aprendizaje. Uno pone borde cuando no tolera la confusión transitoria de la cual surgirá más tarde una coherencia mucho más rica.

Alejandro Lodi: Son dos personajes internos. El que necesita marcar porque no se banca la confusión y la falta de certidumbre, y el que anhela esa laxitud resistente a cualquier tipo de discriminación.

Eugenio Carutti: Lo malo es que el complot en la polaridad neptuniana, ya sea del lado inverso o del lado directo, es que siempre tenés una estructura que mantiene un nivel tremendamente confuso y otro nivel completamente mecánico. Cualquiera de los dos personajes que hegemonice va a provocar polarización y, como sabemos, el otro va a permanecer en la sombra.

Alejandro Lodi: El directo se apropia de la sensibilidad y el inverso se apropia de la razón.

Eugenio Carutti: Es muy importante purgar a lo neptuniano de la emoción personal. Siempre hay que recordar que Neptuno es trans-saturnino, refiere a resonancias y reverberaciones transpersonales, no a las ligadas al yo y que son lunares, venusinas o jupiterianas. Se refiere al “alma”, a ese nivel de resonancia. Lo neptuniano es un aprendizaje en esa dimensión.


En Alejandro Lodi, Astrología  
Mandala: Eugenia V Hidalgo

miércoles, 3 de julio de 2013

Portales de Alejandría para toda la Humanidad, Maria Alejandra Samai

La nueva Consciencia 2013

Disolviendo todo lo que aún nos separa, inhibe y demora…
Recodifico mis Programas Memorias y Fisiologías, para 
Solo Convocar Personas y Experiencias con las que 
Celebrar la Vida!!!

Los Portales de Alexandria nos activan 
como el Arquetipo del Libre Creador Consciente y Gozoso 
en Estado de Libertad, Paz e Inocencia. 

















 
Te pedire que solo leas este texto si ya estas preparado para "Declararte Inocente ante cualquier violación al Plan Divino en la que hubieras intervenido en forma personal, familiar o arquetípica, para comenzar a Ser Flujo de Inocencia Irradiante y Divina recodificando tu pasado-presente y futuro", si así es entonces puedes leer.
Egipto-Japón-ANTÁRTIDA conforman una triangulación que gracias al Portal de Alexandria nos permite recodificar las marcas cotidianas de los ultimos 3.000 años de historia. Nuestra vida actual es modelada por la memoria personal, ancestral, familiar, arquetípica...EL hemisferio norte nos representa a las Aguilas-conquistadoras, y tiene como pilares de las heridas, toda violación al Plan Divino efectuada desde las ARMAS-RELIGIONES-ATRACCIÓN SEXUAL. La mayor carga karmática deviene de estas experiencias. Imagina que alguien encarna como asesino consciente, entonces todos, incluidos ese Ser, reconocen la violencia, y el castigo correspondiente es asumido por las partes. Sin embargo, imagina que eres una Sacerdotiza u oráculo o un Alejandro Magno, un elegido con un alto nivel de consciencia, y das la orden de matar en nombre de tu faraón, rey o Dios.... y crees que la forma adecuada de cumplir con tu misión en la vida es conquistar...para defender tu familia, país...
Es tiempo de integrar en pura luz Divina la memoria disolviéndola en esferas de pura consciencia luminosa y luego Restaurarnos como Creadores Gozosos libres del pasado. Punto cero para la humanidad. Japón y Alexandria representan los extremos de nuestras vidas. Japón es el extremo de lo correcto y la disciplina capaz de quitar la vida en un ritual harakiri en nombre del honor perdido. Y Alexandria y cada conquistador celta, romano, griego...indoeuropeo...representan la lujuria y exaltación emocional autorizadas en nombre de la victoria. Entre ambas energías la humanidad toda.
Quizás aún no lo comprendas...el arquetipo del cáncer en casi todas sus formas contiene memorias de guerra, hambrunas, invasiones, campos de concentración, inquisiciones, harakiris...El in-crescendo nivel de disfunciones sexuales y patologias ginecologicas devienen de la manipulacion sexual de supervivencia asumida como socialmente correcta. La culpa, el miedo, el castigo, son memorias que aún nos guían desde todas esas historias que ahora es tiempo de recodificar.
Circulo Avatar Pleyadian en misión Planetaria

Maria Alejandra Samai Avatar Pleyadian
Las Pleyades fotografiada por Manuel Santos

viernes, 28 de junio de 2013

Preguntas sobre la Vida, Neale Donald Walsh




1. ¿Quiénes somos?

Somos Individualizaciones de la Divinidad, Dios hecho Hombre, Aspectos de la Divinidad. Somos la Deidad, hecha manifiesta en la Tierra. Somos la Esencia Individualizada de Todo Lo Que Es. Somos el Creador y lo Creado. Somos seres espirituales habitando en un cuerpo. El Cuerpo no es quienes somos, es algo que tenemos.

2. ¿Por qué estamos aquí?
 
Estamos aquí en la tierra, funcionando diariamente en el Reino de la Relatividad, para anunciar y declarar, crear y expresar, llegar a ser y realizar la próxima versión más grande de la visión más grande que jamás hemos tenido acerca de Quienes Somos. Somos el Espíritu, evolucionando. Somos el Alma, llegando a ser. Somos Dios, "diosando" – es decir, llegando a ser cada vez más de lo que Dios es, a través de la creación y la experiencia de aquello. Todas estas ideas podrían ser vagamente resumidas con una sola palabra: evolución. Somos, en cierto sentido, la evolución en sí, demostrada.

3. ¿Cuál es nuestra Correcta Relación con nuestros compañeros humanos?
 
Nuestra relación con otros seres humanos es la misma que nuestra relación con el Sí-Mismo. En el verdadero significado de la palabra "otro" no hay Otro. Sólo existe el Sí-Mismo, manifestado como una expresión única del Sí-Mismo. Es como la nieve. La nieve es la nieve. No es nada más que nieve, aunque cada copo de nieve individual sea entero y completo y totalmente diferente a cualquier otro copo. No hay dos copos de nieve iguales… y nunca lo ha habido desde el principio de los tiempos. Ni tampoco lo habrá por toda la eternidad.
Vistos individualmente, todos los copos de nieve se ven diferentes (porque son diferentes). Vistos a la distancia, todo se ve como la misma cosa (porque lo es). ¿Cómo pueden tantos billones y trillones de cosas que se ven diferentes formar un Todo que es Una Cosa, exactamente lo mismo? ¿Cómo puede tanta individualización crear tanta Identificación única? Es el milagro de la nieve. Es posible y está sucediendo, cada día todo el tiempo. Lo mismo nosotros. Cada día, todo el tiempo. Estamos Diferenciando la Unidad.
Tú no eres "el guardián de tu hermano", tú eres, de hecho, tu hermano. Tú y tus compañeros seres humanos son individualizaciones de una masa única, expresiones singulares de La Singularidad Misma. Cuando trates a todas las demás expresiones de La Singularidad como te tratarías a Ti-Mismo, todo en tu vida y tu mundo cambiará. Todo. Y tú, y la humanidad misma, se Auto-Realizarán al fin.

4. ¿Quién y Qué es Dios?
 
Es más fácil decir lo que Dios no es que decir lo que Dios es. No hay nada que Dios no es. Dios es Todo Lo Que Es... y Todo Lo Que No Es. Dios es energía pura, La Esencia, la Suma Total de Todo. Dios es Vida, expresándose. Y  la Vida es la expresión de Dios. La vida tal como la experimentamos es Dios Hecho Físico. Es incorrecto definir a Dios como un súper ser poderoso en el cielo, con todas las características emocionales y psicológicas del Hombre, incluyendo los gustos y aversiones, proclividades emocionales, exigencias, necesidades, y la necesidad de juzgar, castigar y condenar a quienes no entienden sus necesidades o responden a ellas en la única Forma que él exige. Es correcto definir a Dios como Todo Lo Que Es.
Dios no es un Súper Ser en el Cielo, con las mismas proclividades y necesidades emocionales que los seres humanos, incluyendo la necesidad de amor y de venganza. Dios es la Energía Esencial de vida. Podrías querer llamar a esa energía Inteligencia Pura.
A la Inteligencia no le importa si crees en Ella o no. No le importa si La utilizas a propósito o no. Si La utilizas a propósito, no Le importa cómo. No hace ningún juicio acerca de eso. De hecho, no hace juicio alguno sobre nada en absoluto.
La Inteligencia Pura no quiere nada, no necesita nada, no busca nada. Simplemente Es. Existe en una forma que Se permite ser utilizada. Hace esto, permite esto, lo hace posible, colocándose a Sí Misma dentro de Todo.
Dondequiera que mires encontrarás Inteligencia Pura. Está en la base de todas las cosas que existen. Los copos de nieve reflejan Inteligencia Pura. Los átomos más diminutos reflejan Inteligencia Pura. La más grande franja de cielo nocturno refleja Inteligencia Pura. El proceso de la vida Misma, examinado a todo nivel, refleja Inteligencia Pura.
La energía que aquí estoy llamando Inteligencia Pura puede ser utilizada -está siendo utilizada- en todo nivel de vida, por la Vida Misma. Tú estás utilizando esta energía, estás enfocando esta energía, cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día... por lo general sin saberlo.
Esta energía que estoy llamando Inteligencia Pura, y que estoy diciendo es otro nombre de Dios, no tiene opinión sobre nada. Esto se debe a que no necesita nada. Es singularmente sin necesidad, por la sencilla razón de que es todo lo que existe en cualquier forma. Esto incluye no sólo las cosas físicas, sino también las cosas metafísicas. Esto incluye todas las cosas espirituales, y cualquier cosa en cualquier forma que simplemente ES... incluyendo pensamientos, emociones, sentimientos, ideas, y sí, los agujeros negros del espacio.
Piensa en esto. Si Dios es verdaderamente todo lo que existe en cualquier forma, ¿qué cosa en el mundo podría Dios querer o necesitar o exigir? ¿Por qué Dios nos castigaría por no darle a Dios lo que imaginamos que Dios quiere o necesita o exige?
La respuesta a estas preguntas es auto-evidente. No necesita ser discutida con gran detalle, porque la simple lógica nos revela y nos deja en claro cómo hemos sido cautivos de las mitologías de nuestra propia cultura y su pasado.
La oportunidad que tenemos ante nosotros, y ante todos los seres vivientes, es utilizar la Energía Esencial de Inteligencia Pura en la forma en que fue diseñada para ser utilizada. No todas las cosas que existen en el universo pueden utilizar esta Energía Esencial conscientemente. Es decir, con plena auto-conciencia y con intención. Sólo aquellos elementos de la Vida Misma que son auto-conscientes -es decir, conscientes de sí mismos- pueden hacerlo.

De la trilogía "Conversaciones con Dios"



martes, 4 de junio de 2013

El Arte De La Personalidad, Gerardo Schmedling


Cuando observas todo lo que no eres y cuando conscientemente no te identificas, ni te involucras con ello, entonces, comienzas a ser lo que sí eres:

La manifestación perfecta del ser que mora dentro de ti.

Así es,
En la misma forma como es la expresión de Amor a tu conciencia,
Como es la fragancia a la flor,
Como es la frescura al agua,
Como es el aliento a la vida,
Como es la luz a la llama.











Mandala Coloring Elida Betancor
En PersonArte


miércoles, 9 de febrero de 2011

El Gozo Supremo


Hoy la paz reina dentro de mí

















Confío en Dios en que estoy exactamente en el lugar donde debo estar. Confío en las posibilidades infinitas que resultan de la Fe. Uso las gracias que he recibido y las paso con el amor con que se me han dado. Estoy contento de saber que soy hijo de Dios. Dejo que su presencia se derrame en mi cuerpo y permita a mi alma la libertad de cantar, bailar, alabar y amar.

   
Obra: Bailarines de la "Tumba del Triclinio", 480 a.C.
          Pintura mural etrusca

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domingo, 8 de agosto de 2010

De la persona y el acontecimiento, Dane Rudyhar




No es que a la persona le suceda un acontecimiento, sino que al acontecimiento le sucede una persona. Un individuo se encuentra con determinados sucesos para llegar a ser más plenamente lo que sólo es potencialmente.

                                                            Dane Rudyhar

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lunes, 19 de julio de 2010

Tao te king, Lao Tse




I El principio.

El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno.
El nombre que puede nombrarse no es el nombre inmutable.
La no existencia es el principio del cielo y de la tierra.
La existencia es la madre de todo lo que hay.
Desde la eterna no existencia contemplamos en calma el misterioso principio
del Universo.
Desde la eterna existencia vemos con claridad las distinciones superficiales.
No existencia y existencia son uno y lo mismo en su origen; sólo se separan
cuando se manifiestan.
Esta unidad se denomina profundidad. La infinita profundidad es la fuente de
donde se origina todo lo que hay en el Universo.


II Asimilación.

Cuando conocemos que lo bello es bello, también conocemos la fealdad que
existe en el mundo.
Cuando conocemos que el bien es el bien, entonces conocemos el mal que existe
en el mundo.
De este modo, la existencia sugiere la no existencia.
Lo fácil promueve lo difícil.
Lo más corto surge de lo largo por simple comparación.
Lo alto y lo bajo se diferencian por el lugar que ocupan.
La voz y el tono se armonizan uno a otro.
"Después" sigue el recorrido de "antes".
Por esto el hombre sabio actúa sin acción y enseña callando.
No se queda en la obra cumplida.


III Apaciguar al pueblo.

No alabes al sabio, verás que el vulgo no rivalizará con él.
No valores las cosas difíciles de obtener, verás que nadie se entregará a la
codicia.
No mires lo que provoca tu deseo, verás que tu mente no padecerá confusión.
Por eso, cuando el sabio gobierna, vacía la mente de los hombres y llena sus
vientres. Debilita su ambición y fortalece sus huesos.
El pueblo queda limpio: no conoce lo que es malo ni desea lo que es bueno.
Así se impide el triunfo del astuto.
El sabio gobierna sin acción; luego, nada queda sin gobierno.


IV El vacío de origen.

El Tao es un recipiente hueco, difícil de colmar.
Lo usas y nunca se llena.
Tan profundo e insondable es que parece anterior a todas las cosas.
Redondea los ángulos, desenreda las marañas, suaviza el resplandor, se adapta
al polvo.
Tan hondo parece, y sin embargo siempre está presente.
No se sabe de quién es hijo.
Parece anterior a los dioses.


V Realizar el vacío.

Ni el cielo ni la tierra muestran benevolencia; tratan a las cosas del mundo
como si fueran perros de paja.
Tampoco el sabio es benevolente; trata a las personas como si fueran perros de
paja.
El espacio entre cielo y tierra es como un fuelle: exhala vacío sin cesar.
Cuanto más se lo mueva, tanto más exhalará.
Jamás se habla de él y menos se lo alcanza.
Es mejor mantenerse en el centro.


VI Realizar la imagen.

El valle y el espíritu del valle nunca mueren. (Valle espíritu del valle = yin
yang)
Ambos forman la madre secreta.
La puerta de la madre secreta es la raíz del cielo y de la tierra.
Sutil, ininterrumpidamente, permanece, perdura.
Se usa pero nunca se consume.


VII Ocultar el Resplandor.

El cielo dura eternamente, la tierra permanece.
Eternos y permanentes porque no buscan en sí mismos la razón de su existencia.
Por eso perduran.
Es así que el hombre sabio se coloca en el último lugar y sin embargo es el
primero.
Porque no piensa en sí mismo, por eso sobrevive.
Es a causa de su desinterés que su propio interés se realiza.


VIII La Naturaleza espontánea.

La suprema bondad procede como el agua. El agua llega a todas las cosas y las
favorece, porque no busca el poder.
El agua permanece en los lugares que otros desdeñan.
Esto hace que se parezca al Tao.
Viviendo halla la alegría de vivir.
Sintiendo encuentra el sentimiento.
Siendo amigo de todos encuentra la armonía.
Ama la veracidad en sus palabras.
Ama el orden y la justicia en el gobierno.
Actúa con justa medida y es oportuno en la acción.
Así, al no haber lucha, no se impone, no existe el daño.


IX El uso de la nada.

Abandonemos las cosas a sí mismas, no las llevemos hasta su último extremo.
Una hoja permanentemente afilada pierde su filo.
¿Quién puede vigilar una habitación llena de oro y piedras preciosas?
Riquezas, honores y orgullo conducen a la destrucción cuando el poderoso se
vuelve altanero.
Acabada la obra y enaltecido el nombre, es bueno retirarse.
Ese es el Tao del cielo.


X Lo que es posible hacer.

Que tu cuerpo y tu alma vital estén unidos en un abrazo sin separación.
Que el aliento vital te vuelva tierno y fresco como tierno y fresco es un niño
recién nacido.
Purifícate alejando de ti las visiones demasiado profundas, para no gastarte
inútilmente.
Amando a los demás, gobernando a tu pueblo, aprende la sabiduría de la no
acción.
¿Puedes abrir y cerrar las puertas del cielo como una mujer?
Producir y cultivar, producir y no poseer, producir y no almacenar, aumentar y
no dominar.
Esta es la verdad secreta.
Conociéndolo todo, procede como si nada supieras.


XI La utilidad de la nada.

Treinta rayos convergen hacia el centro de una rueda, pero es el vacío del
centro el que hace útil a la rueda.
Con arcilla se moldea un recipiente, pero es precisamente el espacio que no
contiene arcilla el que utilizamos como recipiente.
Abrimos puertas y ventanas en una casa, pero es por sus espacios vacíos que
podemos utilizarla
Así, de la existencia provienen las cosas y de la no existencia su utilidad.


XII Represión del deseo.

Los cinco colores ciegan la vista del hombre.
Los cinco sonidos ensordecen el oído del hombre.
Los cinco sabores dañan el paladar del hombre.
La caza vuelve feroz la mente del hombre.
Las cosas difíciles de obtener lo vuelven cruel.
Luego el sabio alimenta su vida interior y no sus sentidos.
Excluye lo uno y persiste en lo primero.


XIII Evitar la vergüenza.

La honra y la deshonra son cosas que dan miedo.
La gloria y la desgracia son como nuestro cuerpo.
¿Qué significa esto?
La honra es un privilegio, la deshonra un mal.
Si se los alcanza hay que tener temor, si se los pierde hay que tener temor.
De un modo u otro permanecemos en el temor.
Luego, la honra y la deshonra son cosas que dan miedo.
Además, al cuerpo debemos nuestra gloria y nuestra desgracia.
Si no lo tuviéramos, ¿cómo nos podrían sobrevenir?
Luego, aquel que considera las cosas del mundo como considera la gloria de su
propio cuerpo, puede gobernarlas.
Y sólo a quien ama el mundo como a su propio cuerpo se le puede confiar el
mundo.


XIV Alabanza del misterio.

Aquello que miramos y no podemos ver es lo simple.
Lo que escuchamos sin poder oír, lo tenue.
Lo que tocamos sin asir, lo mínimo.
Lo simple, lo tenue y lo mínimo no pueden indagarse.
Juntos se conjugan en lo uno.
Revelado, no deslumbra.
Oculto, no pierde su luz.
Infinito, no puede ser definido.
Se esfuma en la no existencia.
Es la forma de lo que no tiene forma, es la imagen de la no existencia.
Es lo esquivo y misterioso.
Lo puedes mirar de frente, pero no verás su rostro.
Lo puedes seguir, pero no lograrás ver su espalda.
Quien se apega con fuerza al Tao primordial, gobierna la existencia de cada
día y puede adquirir la sabiduría primordial.
Esta es la iniciación al Tao.


XV Manifestación de la virtud.

Antiguamente, el perfecto hombre de Tao era sutil, penetrante y tan profundo,
que difícilmente podía ser comprendido. Por eso trataré de describirlo:
Era prudente, como quien cruza un río en invierno.
Cauto, como quien se sabe rodeado de peligros.
Reservado, como quien se siente huésped.
Desprendido, como el hielo mientras se derrite.
Auténtico, como un trozo de madera no trabajado.
Amplio como un valle.
Oscuro como el agua turbia.
¿Quién es capaz de aclarar lo oscuro, cuando ello deviene lentamente luz?
¿Quién es capaz de aquietar lo turbio, cuando ello se aclara con lentitud?
¿Quién es capaz de impulsar lo estancado, cuando ello progresa pausadamente?
Quien abraza el Tao no desea la plenitud.
Precisamente porque no ha alcanzado la plenitud, al declinar se renueva.


XVI Volver a la raíz.

Sea tu meta el máximo de vacío.
Conserva la firmeza de la paz.
Nacen las cosas y entran en la existencia, pero desde allí la vemos regresar a
su reposo.
Mira todas las flores que florecen: cada una vuelve a su raíz.
Volver a la raíz es encontrar el descanso.
Este descanso significa regresión al destino.
Regresar al destino significa durar constantemente.
Conocer lo constante es estar iluminado.
Pero no conocer lo constante es caer en la ceguera y el desastre.
Quien conoce lo constante, lo abarca todo.
El que todo lo abarca es justo con todos.
Lo universal es el ritmo del cielo.
Y lo que está en ritmo con el cielo, lo está con el Tao.
Y lo que está en ritmo con el Tao perdura eternamente.
Aunque su cuerpo muera, nunca perecerá.


XVII Costumbres puras.

Acerca de los antiguos, todo lo que se sabe es que existían.
Sus sucesores fueron amados y alabados, y los siguientes fueron temidos.
Los que vinieron después, aborrecidos.
Si no te tienes plena confianza, otros te serán infieles.
Entonces las palabras rituales estaban medidas.
El mérito de las obras tenía plenitud.
Todo el mundo decía: "Estamos en armonía con nosotros mismos".


XVIII Decadencia de las costumbres.

Al declinar el gran Tao, surgen la rectitud y la bondad.
Cuando nacen el conocimiento y la astucia, aparecen los grandes hipócritas.
Cuando las relaciones familiares no son armoniosas, aparece la "piedad
filial" y el "amor".
Cuando la confusión y el desorden reinan en los pueblos, se habla de
patriotismo.
Sólo donde está el Tao reina el equilibrio.
Cuando el Tao se pierde, todo se vuelve falso.


XIX Retorno a la espontaneidad.

Renuncia al conocimiento y no sufrirás.
Renuncia a la sabiduría y deja de lado la erudición, y el pueblo será
largamente beneficiado.
Renuncia a la benevolencia y rechaza la rectitud, y los hombres retornarán al
deber filial y al amor paterno.
Renuncia al engaño y arroja la ganancia, y no habrá más bandidos ni ladrones.
Sin embargo, estas normas son externas e insuficientes.
Mejor es que el hombre actúe libremente.
Muéstrate sencillo y guarda tu naturaleza primordial.
Haz que tu "yo" sea más pequeño y limita tus deseos.


XX Diferente de los demás.

Entre el sí y el no, ¿qué diferencia existe?
Entre el bien y el mal, ¿qué diferencia existe?
¿Es verdaderamente temible
eso que los hombres tanto temen ?
Todo lo que puede verse e como un desierto sin límites.
Los hombres están de fiesta como en los días de los grandes sacrificios.
O cuando en primavera se asoman a las terrazas.
Sólo yo permanezco tranquilo, sin tareas que cumplir, como un niño que todavía
es incapaz de sonreír, siempre desamparado, como si no tuviese hogar.
Los demás viven en la abundancia, sólo yo parezco pobre.
Es posible que mi mente sea la de un loco, tan oscurecido y confuso me siento.
La gente vulgar da la impresión de ser clara y brillante, sólo yo me muevo
como una sombra.
Ellos son agudos, seguros de sí mismos.
Yo estoy decaído y me muevo como se mueve el océano.
Voy a la deriva, sin asidero alguno.
Todo el mundo parece tener algo que cumplir.
Sólo yo soy torpe y estoy fuera de lugar.
Soy diferente, yo encuentro paz y soporte en la madre que me nutre.


XXI La mente vacía.

La gran fuerza activa se manifiesta, pero sólo siguiendo al Tao.
La naturaleza del Tao es a la vez invisible e intangible.
Invisible e intangible, pero tiene formas en su seno.
Invisible e intangible, pero no carente de sustancia.
Y aunque la naturaleza del Tao es oscura y sutil, no carece de esencia.
Esta esencia, siendo invariablemente veraz, es fiel a sí misma.
A través de los tiempos ha mantenido su pureza y ha sido el origen de todo lo
que existe.
¿Cómo puedo saber que así fue lo primordial?
Por Tao.


XXII Fomentar la humildad.

Si te doblas, te conservarás entero.
Si eres flexible, te mantendrás recto.
Si estás vacío, permanecerás lleno.
Consúmete, y serás renovado.
Al que menos tenga, más se le dará.
Al que más tenga, más le será quitado.
Por eso el sabio está consigo mismo y se vuelve arquetipo del mundo.
No se exhibe, luego resplandece.
No se celebra, luego es advertido.
No se alaba, luego es alabado.
No se vanagloria, luego es insigne.
Y porque no lucha, nadie en el mundo puede luchar contra él.
"Si eres humilde, te conservarás entero", dice un antiguo proverbio.
¿Quién es capaz de considerar vanas estas palabras?
En verdad, el humilde conserva su entereza.


XXIII Identificación con el Tao.

Ser parco de palabras es lo natural.
Una tormenta no dura toda una mañana.
Una lluvia torrencial no dura un día entero.
¿ De dónde provienen estas cosas ? Del cielo y de la tierra.
Si el cielo y la tierra no pueden hacer que estos cambios duren eternamente,
¡mucho menos el hombre!
Quien sigue el camino del Tao, se identifica con el Tao.
Quien tiene la virtud, se identifica con la virtud.
Quien se abandona, se identifica con el abandono.
Por eso, quien se identifica con el Tao, recibe la bienvenida del Tao.
Y quien se identifica con la virtud, recibe la bienvenida de la virtud.
Y quien se identifica con el abandono, recibe la bienvenida del abandono.
Que no pida fe a los demás quien no tiene fe.


XXIV La complacencia nociva.

El que está en puntas de pié, no está firme.
El que camina a grandes zancadas no irá muy lejos.
El que se exhibe no es luminoso.
El que se celebra pasará inadvertido.
El que se exalta a sí mismo no es excelso.
Estos, comparados con el Tao, son como "exceso de alimento y desenfreno en la
acción", hechos que repugnan a todos.
Por lo tanto, quién posee el Tao los ignora.


XXV Representaciones del misterio.

Hay un ser nebuloso nacido antes que el cielo y la tierra.
Inmóvil, insondable, permanece sólo y jamás se modifica.
Lo llena todo y jamás se extingue, girando perpetuamente, sin peligro, madre
de todas las cosas.
Desconozco su nombre, pero obligado a llamarlo de alguna manera, lo llamo Tao,
el trascendente.
Que trasciende significa que avanza; avanzar es llegar lejos; y el que llega
lejos vuelve al lugar de origen.
Luego el Tao es supremo, el cielo es supremo, la tierra es suprema y el rey es
supremo.
Hay cuatro cosas supremas en el Universo, y el hombre es una de ellas.
El hombre acata las leyes de la tierra.
La tierra acata las leyes del cielo.
El cielo acata las leyes del Tao.
Y Tao, las de su propia naturaleza.


XXVI La virtud de la gravedad.

Lo de más peso es soporte de lo de menos peso.
Lo inmóvil es el poder que domina el movimiento.
Por eso el sabio, aunque viaje todo el día, nunca se aleja de su punto de
partida.
Y aunque viva rodeado de homenajes, nunca pierde su apacible gravedad.
¿Cómo puede entonces un señor dueño de diez mil carros de guerra comportarse
con tanta ligereza?
Ser ligero es perder la base.
Si se agita, perderá el trono.


XXVII El empleo de la habilidad.

Un buen caminante no deja huellas.
Un buen orador nunca duda ni se equivoca.
Un buen calculador no necesita instrumentos de cálculo.
Un buen guardián no necesita rejas ni cerrojos, y, sin embargo, es imposible
abrir lo que él cerró.
El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo, nadie puede desatar
lo que él ha unido.
Aunque el hombre obrase mal, ¿porqué rechazarlo?
Por eso el sabio elige ayudar a los hombres y no rechaza a ninguno.
Prefiere salvar las cosas, no rechazar ninguna.
A esto llamamos doble entendimiento.
Luego el hombre bueno es maestro del hombre no bueno, y el hombre no bueno es
su buen material.
Porque el buen maestro no tiene interés, y no tiene apego a su material,
permanece oscuro a pesar de ser resplandeciente.
Este es el secreto esencial del Tao.


XXVIII Retorno a lo primordial.

El que conoce el principio masculino, pero se atiene al principio femenino,
es como un profundo cauce del mundo donde confluye todo bajo el cielo.
Siendo el cauce del mundo, no deja la virtud constante, y regresa a lo
primordial.
Quien conoce lo luminoso, pero elige lo oscuro, se convierte en el eje del
mundo.
Siendo el eje del mundo, su poder es estable y no vacila.
Y, sin moverse, vuelve al estado primordial.
El que conoce su gloria y sigue siendo humilde, será el valle donde se erigirá
el Universo.
Siendo el valle donde se erige el Universo, posee la eterna virtud y regresa
nuevamente a lo informal.
Lo informal al dispersarse produce todas las formas.
Es por eso que el sabio, siendo señor de los vasallos, preside el imperio en
su conjunto y no se ocupa de detalles.


XXIX El no hacer.

Si un hombre quiere darle forma al mundo, modelarlo a su capricho,
difícilmente lo conseguirá.
El mundo es un jarro sagrado que no se puede manipular ni retocar.
Quien trata de hacerlo, lo deforma.
Quien lo aferra, lo pierde.
Por eso el sabio no intenta modelarlo, luego no lo deforma.
No lo aferra, luego no lo pierde.
Hay quienes marchan adelante, hay quienes marchan atrás.
Hay quienes permanecen callados, hay quienes hablan.
Algunos son fuertes, otros débiles.
Algunos medran, otros perecen.
Luego el sabio rechaza el exceso, la extravagancia y la propia complacencia.


XXX Contra la guerra.

El que está en el camino del Tao, no refuerza el imperio de las armas.
Toda acción provoca reacciones.
Sólo zarpas y espinos nacen en el lugar donde acampan los ejércitos.
Después de la guerra, siguen años de hambre.
El buen general vence, y allí se queda.
No abusa de su poder, no se sobreestima.
Vence y no se jacta, vence porque es su deber.
Cuando las cosas alcanzan su extremo, comienzan a declinar.
Eso es oponerse al Tao.
Y lo que se opone al Tao camina rápidamente a su fin.


XXXI Guardar las armas.

Las armas más valiosas son objetos nefastos, no son instrumentos para el
hombre de Tao.
Las armas son instrumentos de desgracia, no son instrumentos para el rey.
El hombre de Tao utiliza como sitio de honor, en su hogar, la izquierda, y
para las armas, la derecha.
Sólo en los casos inevitables hace uso de las armas.
Luego, si vence, no celebra la victoria, no halla placer en ella.
Si hallase placer en ella significaría que se complacía en la matanza de los
seres humanos.
Pero el que se complace en la matanza de los seres humanos no verá cumplida su voluntad.


XXXII La sabia virtud.

El Tao es eterno, es una noción sin nombre.
Sólo cuando hubo necesidad de mencionarlo se le dio un nombre.
El que sabe dar nombres debería saber que existe lo que no puede ser nombrado.
Si conoce esto, conoce lo que nunca muere.


XXXIII Discriminación.

Quien conoce los hombres es hábil.
Quien se conoce a sí mismo es sabio.
Quien vence a los otros, es fuerte.
Quien se vence a sí mismo, es poderoso.
Quien se conforma con lo que tiene, es rico.
Quien mantiene su propósito, es firme.
Quien permanece donde encontró su hogar, perdura largamente.
Quien muere mas no perece, tendrá longevidad.


XXXIV Confianza en la perfección.

El gran Tao fluye por todas partes, hacia la izquierda y hacia la derecha.
Todas las cosas existen por su mediación, y él no las rechaza.
Al darse es generoso, y no exige ser retribuido.
Ama y nutre todas las cosas, pero no se apropia de ellas.
Como es siempre no existente, puede ser llamado pequeño.
Todas las cosas regresan a él, pero no las reclama como su dueño: por eso es
grande.
Porque no se considera grande, la grandeza está con él.


XXXV La virtud benevolente.

El que lleva en sí la Gran Forma, hallará la plenitud.
Y vivirá en paz, sin sufrir daño, en armonía.
El huésped de paso se detiene cuando alguien le ofrece música y manjares, pero
el Tao es tan puro que parece insípido por su falta de sabor.
Si se lo contempla, no se lo ve.
Si se lo escucha, no se lo oye.
Pero nunca se agota si bebemos de él.


XXXVI La sabiduría sutil.

Si quieres que algo se contraiga, antes debes permitir que se expanda.
Si quieres que algo se debilite, antes debes hacerlo fuerte.
Si quieres demoler un edificio, antes debes edificarlo.
Para recibir, hay que dar primero.
A esto llamamos sabiduría sutil.
Lo débil y lo tierno vencen lo duro y lo fuerte.
Que nunca salga el pez de la profundidad del agua.
Las armas del reino no se muestran al extranjero.


XXXVII El ejercicio del gobierno.

El Tao nunca actúa, pero todo lo hace.
Si príncipes y reyes pudieran retenerlo, todo se transformaría por sí mismo.
Si surgen deseos, consérvalos bien adentro, en aquella simplicidad imposible
de definir.
Así, las cosas, liberadas de su deseo de actuar, hallarán la paz.
Si no hay deseos, todo fluye en paz.
Y el mundo se enmienda por sí mismo.