Es la sensación inmaterial de "ser"; de la existencia de un plano abstracto, inmaterial y eterno en el que el hombre puede encontrar la finalidad superior de su vida, y sus metas más elevadas. La sensación de un origen y destino divinos y de identidad con ellos. La consciencia pura y la mente superior que existe más allá de la lógica. La esencia, el principio generador y movilizador del ser hacia las metas fijadas. Lo eterno y trascendente, las fuerzas creativas e imperecederas. La expresión más elevada y sutil del yo, que indica la finalidad máxima en la vida de cada individuo y el dominio y control de todas sus facultades mediante el uso de su voluntad. El espíritu individual es la porción del Todo inabarcable e indefinible que a cada ser humano se le ha conferido para que, aún individualizado, se sienta componente de esa totalidad llamada Dios.
Nelson Villegas, La Astrología y el Sol, pg. 78
Editorial Kier, 1992