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domingo, 2 de junio de 2013

No te detengas, Walt Whitman (1819-1892)


















No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...


Versión de Leandro Wolfson
En PersonArte

domingo, 29 de agosto de 2010

Alexander Selkirk, Jorge Luis Borges (1899-1986)

















Sueño que el mar, el mar aquél, me encierra
Y del sueño me salvan las campanas
De Dios, que santifican las mañanas
De estos íntimos campos de Inglaterra.
Cinco años padecí mirando eternas
Cosas de soledad y de infinito,
Que ahora son esa historia que repito,
Ya como una obsesión, en las tabernas.
Dios me ha devuelto al mundo de los hombres,
A espejos, puertas, números y nombres,
Y ya no soy aquél que eternamente
Miraba el mar y su profunda estepa
¿Y cómo haré para que ese otro sepa
Que estoy aquí, salvado, entre mi gente?


Cortesía de Carol Love
Obra: Keelmen heaving in coals by monlight
(Obreros de quilla bregándo en los carbones
bajo la luz de la luna), William Turner (1775-1851)

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martes, 10 de agosto de 2010

Goethe (fragmento poético)




Contemplad con humilde mirada
la pieza maestra de la eterna tejedora:
como anima mil hebras una sola pisada,
las lanzaderas disparan a un lado y a otro
y las hebras fluyen encontrándose
y un solo golpe sella mil uniones;
esto no lo reunió ella mendigando,
lo ha ido maquinando desde la eternidad
a fin de que el eterno gran maestro
pueda tranquilo urdir la trama

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miércoles, 28 de julio de 2010

Canto a mí mismo, Walt Whitman (1819-1892)

fragmento

















Existo como soy, con eso basta,
Y si nadie lo sabe me doy por satisfecho,
Lo mismo que si todos y uno a uno lo saben,
Hay un mundo al que tengo por el mayor de todos,
que soy yo y que lo sabe,
Si llego a mi destino,
ya sea hoy ya sea dentro de millones de años,
Puedo aceptarlo ahora o seguir aguardando,
con igual alegría.
La base donde apoyo mis pies es de granito,
Me río cuando dicen que puede disolverse,
Porque conozco lo que dura el tiempo.

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lunes, 26 de julio de 2010

La felicidad, Epicuro



























No fue el cerezo
con su murmullo rosa
ni el abrigo de lirios
del agua del estanque
ni fue el discreto encanto
burgués de la gardenia
ni la menta sativa
profunda y recurrente.
Quizás fuera Epicuro
sujetando mi alma
en el reposo azulado
de la tarde.  

            El jardín de Epicuro                                                
            Milena Casanova
                                                

Epicuro nació en Samos en el 341 aC. y llegó a Atenas por primera vez a los 18 años de edad. Era el año 323 aC, fecha en que murió Alejando Magno y en que Aristóteles tuvo que marcharse de esta ciudad, donde había vivido y enseñado durante muchos años, desde que Platón lo acogió en la Academia cuando era un adolescente. Fue un exilio forzoso, los atenienses pretendían acusarlo por intolerancia, y ante el juicio que sentenció la muerte de Sócrates, decidió partir para evitar un nuevo ataque contra la filosofía. Los tiempos habían cambiado y Aristóteles era el último defensor y representante del pensamiento clásico, se había convertido en un símbolo. El hombre de la época estaba inmerso en la crisis de un mundo que cambiaba demasiado rápido para sentirse cómodo en él, y los nuevos filósofos, entre ellos Epicuro, ya no insistían en la educación de los ciudadanos sino que reflexionaban sobre el hombre como individuo y como cosmopolita.

Epicuro retornó definitivamente a Atenas a los 35 años y fundó su escuela, “El Jardín”. No se trataba de un centro de estudios a la manera de la Academia platónica o del Liceo aristotélico. Era más bien una comuna donde un grupo de amigos que se tenían por filósofos, llevaban una vida retirada y tranquila, y según afirmaban, aspiraban a la condición de sabios. Epicuro vivió en “El Jardín” hasta su muerte en el 270 aC, poniendo en práctica sus preceptos sobre la vida feliz. Para él, la felicidad era la consecuencia de una vida hedonista y ausente de miedo, y el propósito de su filosofía era la ética. Se estima que expuso sus ideas en más de 300 tratados, de los cuales solo se han conservado la “Carta a Meneceo” y las “Máximas Capitales”.

“Es un necio quien dice que teme la muerte no porque sufrirá cuando llegue sino porque sufre sabiendo que llegará. Porque aquello que no molesta cuando está, es absurdo que suframos por su espera. Sin duda, la muerte, el más terrorifico de los males, no nos afecta; por la simple razón que, mientras nosotros somos, la muerte no está. Y en cambio, cuando la muerte está presente, nosotros ya no somos".
                        
“No se puede vivir con placer sin vivir con juicio, honestidad y justicia. Quien no tiene aquello que nos permite vivir con cordura, honestidad y justicia, no puede vivir con placer".

“De los deseos, algunos son naturales, los otros vanos. De forma que si los conocemos bien sabremos relacionar cada elección o cada rechazo con la salud del cuerpo y la tranquilidad del alma. Pues esta es la finalidad de una vida feliz”.
                                                             Epicuro

En una época de agitación y temor colectivo, Epicuro ofrece la respuesta en la felicidad fundamentada en la responsabilidad personal. La felicidad se encuentra en el disfrute de los placeres naturales y en una actitud de calma y moderación. Los placeres no son sólo los del cuerpo, son, sobretodo, los del alma: el cultivo de la amistad, del conocimiento, la búsqueda de la verdad y de la felicidad. Quién sabe vivir una vida de plenitud es sabio.


Basado en el texto de M. Mercè Rios

martes, 20 de julio de 2010

La flecha, José Emilio Pacheco




No importa que la flecha no alcance el blanco
Mejor así
No capturar ninguna presa
No hacerle daño a nadie
pues lo importante
es el vuelo la trayectoria el impulso
el tramo de aire recorrido en su ascenso
la oscuridad que desaloja al clavarse
vibrante
en la extensión de la nada
 
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viernes, 28 de mayo de 2010

Amantes, Eugenio Montejo





  Se amaban. No estaban solos en la tierra;
  tenían la noche, sus vísperas azules,
  sus celajes.
  Vivían uno en el otro, se palpaban
  como dos pétalos no abiertos en el fondo
  de alguna flor del aire.
  Se amaban. No estaban solos a la orilla
  de su primera noche.
  Y era la tierra la que se amaba en ellos,
  el oro nocturno de sus vueltas,
  la galaxia.
  Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
  Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
  como hileras de luces en un largo aeropuerto
  donde algo iba a llegar desde muy lejos,
  no demasiado tarde.

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miércoles, 14 de abril de 2010

La tierra giró para acercarnos, Eugenio Montejo


















La tierra giró para acercarnos,
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño
como fue escrito en el Simposio.
Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.
Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.
La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.

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viernes, 2 de abril de 2010

Poema Para una Versión del I King, Jorge Luis Borges




  Obra: L’avenir n’est plus ce qu’il était
  (El futuro no es más que lo que fué)
  Autor: Gilbert Garcin
  Cortesía de Patricia Damiano


  El porvenir es tan irrevocable
  Como el rígido ayer. No hay otra cosa
  Que no sea una letra silenciosa
  De la eterna escritura indescifrable
  Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
  De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
  Es la senda futura y recorrida.
  El rigor ha tejido la madeja.
  No te arredres. La ergástula es oscura,
  La firme trama es de incesante hierro,
  Pero en algún recodo de tu encierro
  Puede haber una luz, una hendidura.
  El camino es fatal como una flecha.
  Pero en las grietas está Dios, que acecha.

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