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domingo, 4 de agosto de 2013

Acerca de Neptuno transitando al Sol, por Alejandro Lodi



Charles Chaplin crea un personaje que conmueve al mundo e inscribe en el inconsciente colectivo una versión del arquetipo del excluido, de una bondad que no encuentra lugar dentro de las rígidas exigencias de la sociedad humana. 
 
Adolf Hitler, que hasta ese momento creía ser un artista, combate en la Primera Guerra Mundial y siente el llamado de la providencia divina para dedicar su vida a salvar a su patria y conducirla a su destino de gloria.

Ernesto Guevara se consagra en sacrificio en la selva boliviana, con un grupo de apósteles combatientes, en pos de la revolución socialista y de una nueva humanidad.

Nelson Mandela asume los honores de ser elegido presidente de su país, convocando a disolver el antagonismo racial cristalizado en la sociedad sudafricana y que él mismo sufriera con décadas de prisión.

Juan Perón, en el máximo de su popularidad, logra darle al país que preside una constitución ajustada a su propia visión que parece contar con un apoyo unánime, sin oposición.

¿Qué tienen en común estos hechos? Todos ellos ocurrieron en momentos en que Neptuno transitaba en aspecto significativo al Sol de las cartas natales de cada una de estas personalidades.

En los tiempos de Neptuno ingresando a Piscis, todos aquellos que tengan su Sol en los primeros grados de un signo –en especial de la cruz mutable- están participando de un muy particular desafío para la conciencia y que poco se repite a lo largo de la vida. Y como toda instancia crucial, el tránsito de Neptuno al Sol natal combina maravillas y peligros, oportunidades y riesgos.
Tratándose del dios de los océanos y sus profundidades, en estos climas la conciencia individual puede orientarse hacia puertos trascendentes, que expanden su percepción hacia lo universal, o experimentar angustias de naufragio.

En principio, Neptuno al Sol representa un momento de máxima sensibilización de la identidad. La imagen de sí mismo se torna porosa, permeable a registros sensibles de dimensiones de la realidad que hasta ahora no tenían posibilidad de ser advertidas. La propia expresión individual puede alcanzar una alta resonancia colectiva. Pero esto sólo es el “efecto secundario” de un significado aún más prodigioso: la expansión de la conciencia más allá de las fronteras de lo individual, la inmersión en la cualidad transpersonal de la existencia que deja en suspenso la capacidad del centro organizador de la percepción (el yo) para dar cuenta de esa realidad que empieza a revelarse.

Este punto es clave. Neptuno al Sol no representa la fatal confusión o pérdida del yo, sino un desafío de expansión a partir de disolver los límites conocidos de la identidad. Es la revelación de una expresión consciente, de un reconocimiento de quién soy, que va más allá de la imagen históricamente construida y que, por eso mismo, permite entrar en contacto con contenidos del ser hasta ahora inconscientes. Es decir, el tránsito de Neptuno al Sol no representa una despersonalización absoluta o el nefasto determinismo de una psicosis, sino una dilución de niveles rígidos (o simplemente ya celebrados) de la personalidad para que la conciencia pueda tener así la oportunidad de responder a niveles del alma.




No obstante, por definición, todo tránsito de un planeta transpersonal al Sol convoca a una experiencia que no tiene por sentido confirmar al yo ni contribuir a su estructuración, sino justamente desestructurarlo y desorganizarlo. Y esto implica aceptar que la naturaleza de estos momentos sugiere riesgos de distorsión patológica. En el caso de Neptuno, si la conciencia se mantiene aferrada a la imagen personal que tiene de sí misma, esta invitación a ser sensibles a dimensiones de la realidad trascendentes (veladas a nuestra percepción habitual y que ahora parecen transparentarse) será significada como la amenaza de un quebranto de todo sentido de realidad. De este modo, este tiempo de disolución de la sensación de importancia personal, de pérdida de la identificación exclusiva con el yo personal, de sensibilización de las fronteras rígidas de la personalidad, paradójicamente, termina redundando en una sacralización de tales rigideces, en una elevación a virtud espiritual de las cristalizaciones más egoicas y en el otorgamiento de misiones épicas al pequeño yo.
 
La oportunidad de difuminar niveles de identidad ya agotados, para así fundir a la conciencia en cualidades más vastas del ser, se frustra generando una distorsionante inflación del ego personal, que intentará apropiarse entonces de las potencialidades transpersonales del momento. Esa pulsión de trascendencia que invita a ir “más allá de Saturno” queda capturada dentro de las fronteras que el ego reconoce seguras. Pero, de todas maneras, esa cualidad que pugna hacia lo transpersonal buscará expresarse y lo hará ahora en formas que necesariamente, a consecuencia de aquella represión, rondarán el riesgo de desequilibrio psíquico: delirio místico, fantasía mesiánica,  paranoia alucinatoria, etc. Ese desequilibrio no es propio de la cualidad neptuniana, sino su patológica manifestación cuando se ve confinada a actuar dentro de los límites que le marca las necesidades del yo y el temor a su propia trascendencia. Cuando prima el miedo y la necesidad controladora del ego ante aquello que lo invita a entregarse al misterio, la sensibilidad perceptiva incrementada por el efecto Neptuno se descarga entonces en hechizos, encantamientos y fabulaciones que tienen siempre al yo personal como protagonista autorreferente. El potencial de la conciencia de apertura a lo universal se malogra en la fascinación de “ser yo mismo el universo”.

El tránsito de Neptuno al Sol deriva así en un momento de confusión de la identidad como consecuencia, no de su cualidad vibratoria, sino de la traducción que hace de ella la conciencia que pone de manifiesto el narcisista intento de controlar la potencialidad de expansión amorosa. Así, ante la emergencia de una experiencia cumbre que proponga abrir el corazón a toda manifestación de la vida, el yo demandante de afecto personal confirmatorio de sí mismo de inmediato la significará como la evidencia de “un universo que me ama a mí”.

Los climas neptunianos operando sobre el Sol exponen el volumen de nuestro miedo psicológico a perder el borde de nuestra personalidad. Y la reacción más común (e inconsciente) será la de una contracción de la conciencia en una forma de identidad personal -definida con trazos gruesos- como garantía de “sentir un yo”. Esto habilita la encantadora pesadilla de la encarnación arquetípica: dar vida a un arquetipo, tomar vitalidad de uno de esos programas psíquicos contenidos en el inconsciente colectivo de la humanidad. El hechizo arquetípico ofrece una muy convincente (y por eso irresistible) sensación de identidad. Encarnar un arquetipo aporta la sensación de ser alguien bien definido, importante y trascendente, que pone fin al incómodo sentimiento de licuación de la personalidad, de confusión respecto a quién se es, que trae consigo el embriagante Neptuno.




No obstante, como siempre parece ocurrir, cuanto más creemos estar escapando de lo temido, más nos aproximamos a ello: es esa misma vivencia arquetípica la que resulta una alucinación, un extravío para la conciencia, el dulce encantamiento de un canto de sirenas que conduce fatalmente a la tragedia. La extraordinaria vida que cree estar viviendo la persona gracias a haber adoptado la investidura de un específico arquetipo, en verdad, es la vida de ese arquetipo. Es el arquetipo el que toma la vida de la persona y no al revés. Es el relato del arquetipo el que está siendo desarrollado (como ya lo fuera tantas veces en la historia de la humanidad) tomando la vitalidad de aquella angustiada conciencia. Sin darse cuenta de ello, la conciencia individual traba con los arquetipos del inconsciente colectivo un oscuro pacto del que nunca resultará favorecida. Es por eso que discernir entre la vitalidad del alma (creativa y por eso incierta e insegura) y la vitalidad de la personalidad arquetípica (repetitiva y por eso tranquilizadora y segura) es uno de los sentidos claves de un tránsito de Neptuno al Sol, un desafío que requiere poner en juego todo nuestro coraje espiritual, porque cualquier variable creativa implicará estar dispuesto a afrontar alguna forma de trasgresión de la pauta arquetípica.

No es menor el valor necesario para poner en juego el conjuro de aquel encantamiento: tomar en cuenta la mirada del otro para romper la fascinación del campo de distorsión de la realidad en el que la conciencia se encuentra atrapada, para desencantar esa burbuja autogratificante en la cual la realidad es tal como mis necesidades afectivas personales la configuran. Atender al mundo vincular es la clave para responder a la expansión de sensibilidad neptuniana minimizando los riesgos de tergiversación narcisista. El límite y frustración que aporta el contacto con el otro es la medida del delirio, la paranoia y la egolatría de la propia posición.

Sin embargo, durante un tránsito de Neptuno al Sol, el miedo al desvanecimiento de la identidad habitualmente promueve una reacción de repliegue en las funciones planetarias que dan una sensación de ser “un yo discriminado, autosuficiente, que sabe lo que quiere”, refractaria, por lo tanto, al encuentro vincular que no resulte confirmatorio de esa propia imagen. Estas funciones están vinculadas con la definición de bordes personales inexorables: la decidida acción de Marte, la precisa discriminación de Mercurio y la firme determinación de la realidad de Saturno. En esa retracción, tales funciones se expresan disociadas de aquellas que le resultan naturalmente complementarias. Y esa disociación da inicio a la pesadilla de la polarización. Polarización es disociación y, por lo tanto, la frustración de la creatividad complementaria.
 
En ese ejercicio distorsionado, Mercurio se manifiesta generando interpretaciones delirantes, superficiales o fragmentarias, disociado de su complemento jupiteriano de sentido, trascendencia y síntesis. Marte muestra una susceptibilidad irritada y beligerante, traducida en todo tipo de alucinaciones persecutorias, disociado de la capacidad venusina de armonizar con la diferencia del otro y de abrirse a la dinámica del encuentro complementario. Saturno aparece como un sentido de realidad tan fascinante y mágico como inflexible y rígido, disociado del talento lunar de ser sensible a las necesidades de otros y de entrar en contacto emocional con la realidad.
Pelear, relatar y juzgar es vivido como el más efectivo antídoto a la amenaza de confusión y pérdida de sentido de identidad personal. En esa conducta la personalidad siente ponerse efectivamente a resguardo de lo que, en verdad, es una convocatoria de su alma, no la acción de enemigos. La acción del alma es vivida como una amenaza de pérdida de lo que es propio, como un intento de ser robado de preciadas pertenencias. Las fantasías acerca de sí mismo, la exacerbación de la mirada autorreferencial de la realidad, una visión mesiánica acerca del valor individual, y cierto culto a la propia personalidad pueden ser algunas de las expresiones de la función solar distorsionada en su reacción al clima de Neptuno en tránsito.

Lo que este tránsito sugiere -la sensibilización expandida respecto al misterio de la identidad y a la percepción de órdenes más profundos y vibratorios en los que la sensación de ser un individuo puede desarrollarse- puede implicar para la conciencia un tiempo propicio para agotar dimensiones arquetípicas (ya repetidas hasta el hartazgo y pasar así a otras más sutiles) como también para quedar atrapada patológicamente en ellas. La posición del Sol por signo, casa o aspecto en la carta natal aporta alguna clave acerca de la naturaleza y carácter de los arquetipos que ejerzan atracción durante un tránsito de Neptuno, ya sea para ser consumados o para cautivar a la conciencia. Por ejemplo, si se trata de una carta con Sol en Piscis, con Sol en casa XII o Sol en aspecto con Neptuno, la conciencia resulta particularmente susceptible a los arquetipos de héroe, salvador, chivo expiatorio, víctima sacrificial, mártir, misionero o inquisidor entre tantos otros. 

Más allá de las trampas arquetípicas, los tiempos de Neptuno al Sol representan una exquisita oportunidad para responder a transparencias del alma, un portal a lo sagrado en nosotros, a la correspondencia de nuestra conciencia con los sonidos de las energías que nos entraman, en la medida que se confía en la pérdida de discriminación racional respecto a quién se es. No son tiempos para estar definitivamente seguro de la propia identidad conocida, sino para asistir con conciencia a la emergencia de dimensiones desconocidas de lo que soy y que exigirán desalojar la imagen que se tiene de sí mismo. La renuncia consciente a esa atesorada imagen -cargada de memoria afectiva- no excluye un nítido y legítimo sentimiento de melancolía, de despedida. Es la complejidad emocional inherente al delicado y trascendental desafío de aceptar la disolución y entregarse a la impregnación del misterio, de hacer contacto con una sensibilidad amplificada hacia lo universal sin cerrarla en interpretaciones racionales o decisiones voluntaristas por miedo al desborde personal y a la pérdida de la representación de sí mismo afectivizada. Es tiempo de descubrir resonancias con dimensiones que van más allá de lo que creo ser o de lo que estoy habituado a creer que soy, de responder al impulso que nos convoca a la trascendencia de la conciencia, más allá (no en contra) del  mundo personal.




En lo concreto, este contacto con el misterio del ser implicará de alguna manera resignar, renunciar o retirarse de deseos del yo. Que se revele la capacidad para ser sensibles al mundo de la imagen y de los espejismos supone la disposición a agotar un proceso de la identidad personal, de que los bordes de la personalidad en la que se ha desarrollado conciencia se tornen porosos y se disuelvan en la sorprendente revelación de una nueva dimensión del misterio de lo que soy. Son tiempos para agotar los sueños del yo, ya sea celebrándolos o resignándolos. Tiempos de despedirse de propósitos personales para permitir que afloren propósitos del alma, de renunciar a “lo que deseo ser” para ser sensibles a lo que el destino revela en nosotros como intención, más allá de “lo que quiero de mí”. Neptuno en tránsito al Sol indica que ya es momento oportuno para que la conciencia se brinde en servicio a lo universal, antes que a la satisfacción de un yo personal exitoso. Son tiempos en los que el alma necesita ser reconocida, antes que el yo confirmado.

Por último, Neptuno puede despertar en la conciencia la sensibilidad perceptiva necesaria para registrar la presión psíquica que ejerce una comunidad a encarnar determinado arquetipo funcional a expectativas personales, familiares o colectivas. Los tiempos de Neptuno al Sol pueden tender la trampa de vivir inconscientemente el arquetipo confundiéndolo con lo que en verdad soy. Pero también pueden ofrecer la oportunidad para desencantar esas expectativas, despojando a la conciencia de esa investidura arquetípica, dulcemente fascinante y fatalmente asfixiante. Momentos cruciales que dan la posibilidad de diferenciarse conscientemente de esos arquetipos percibiendo su atractivo y condicionante hechizo.

Encarnar arquetipos puede constituir un servicio a deseos colectivos inconscientes, pero que siempre representarán una captura, un condicionamiento para la libre expansión de la conciencia hacia niveles de creatividad. El inconsciente colectivo hace presión para que el individuo represente anhelos de la comunidad. Y en esa exitosa expresión arquetípica del individuo se refuerza aún más aquel deseo del colectivo y su condicionamiento en conciencias individuales futuras. En casos extremos la conciencia individual se psicotiza y contribuye a reforzar la psicosis colectiva. Ese es el valor universal de testimonios como el fenómeno de Hitler y el nazismo en Alemania en la década del ´30.

En este sentido, en tiempos de Neptuno en tránsito a su Sol, un individuo puede recibir altos reconocimientos y honores de parte de la comunidad a la que pertenece. Pero es crucial sostener la perspectiva transpersonal de esos eventos y significar tales distinciones como la experiencia que permite agotar una dimensión de anhelos de la personalidad individual en sintonía con los de esa comunidad. Es disponerse conscientemente a celebrar el logro de algo muy deseado durante mucho tiempo “para darme cuenta que no soy eso”. Es una desilusión para el nivel personal y un portal de resonancia con niveles transpersonales del ser que colabora con desilusiones colectivas que redunden en saltos de madurez para la sociedad. Esos reconocimientos y honores no son un beneficio personal, ni siquiera están dirigidos a la persona, sino a lo que ésta representa simbólicamente para la comunidad.

En definitiva, el clima de los momentos de Neptuno transitando al Sol pueden resultar propicios para que la conciencia se fascine con un arquetipo, disfrute de su efecto mágico, padezca su ilusión, o también para defraudar deliberadamente ese encanto y así permitir una respuesta creativa, que no repita el programa arquetípico, tanto a escala individual como colectiva.


En Alejandro Lodi, Astrología 
Una exploración en los símbolos del alma
Febrero 2012

martes, 30 de julio de 2013

El Portal del Gran Sextil del 29 de Julio 2013, Margit Glassel



















El Lunes, 29 de julio, 2013, se produce una configuración de aspectos muy poderosa  en el cielo que no es muy frecuente. El Gran Trígono de agua que tenemos ya desde hace unos días entre Jupiter-Lilith-Marte en Cáncer, Saturno en Escorpio y Neptuno en Piscis se une a otro Gran Trígono de Tierra entre Plutón en Capricornio, Venus en Virgo y Luna en Tauro formando así una estrella de David  o Gran Sextil, donde seis planetas están conectados entre ellos por aspectos de 60 grados.

Como generalmente  en astrología  no hay nada inherentemente bueno o malo,  esta configuración,  no es siempre agradable. En el pasado hubo algún Gran sextil considerado “estrella de guerra”  porque, dependiendo de los astros que forman la configuración, su influencia puede iniciar o acelerar un proceso de cambio global y personal importante, que,  según el criterio humano y con una visión a corto plazo,  no es  necesariamente siempre  placentero. Aun así  podemos usar la Estrella como una Estrella de Luz si la usamos conscientemente aprovechando la energía planetaria del momento y elevando sus manifestaciones más complicadas. Cada una de estas configuraciones es un portal, es una oportunidad para crecer y como cualquier tránsito podemos usarlo de una forma constructiva o simplemente ser veletas al viento de las influencias cósmicas. He aquí lo más importante de esta  estrella: el poder de Manifestación o Co-creación.


Carta del Gran Sextil para Venezuela, Astrodienst


Agua y Tierra, el fluido mundo espiritual, también emocional, se conecta con el mundo aparente, material, para formar una mágica estrella de seis puntas, que en la mayoría de las tradiciones espirituales y esotéricas tiene un gran significado. Sin entrar en detalles, sí puedo decir que lo que representa  esta figura geométrica entre otras cosas  es la conexión entre los chacras superiores e inferiores a través del centro del corazón, la integración del cielo y de la tierra,  representa también el famoso “como es arriba es abajo” de las tradiciones herméticas, y el mándala de Vajra Yoguini de los tibetanos que representa la fuente de todos los fenómenos. También podemos conectar  la configuración con Merkaba, en hebreo antiguo  ”carroza” o “vehículo”, símbolo ocultista que representa la ascensión y la conexión entre luz, espíritu y cuerpo.

En pocas palabras, tenemos en el espacio una configuración hermosa que une el cielo con la tierra, que nos permite manifestar (Tierra) lo que deseamos (Agua). Durante este último mes el trabajo fue conectar con nuestros sentimientos, conectar con lo que estaba reprimido, averiguar qué es lo que realmente deseamos. Ahora con el Grán Trigono de Tierra añadido es el momento de ser Co- Creadores. Nuestra mente es la Matriz  de lo que se manifiesta. El agua nos ha purificado, ha arrastrado lo que no era esencial para nuestro progreso devolviéndolo al mar de la consciencia infinita. Hemos podido disolver (y todavía podemos) emociones, situaciones, dolores…y ahora es el momento de Manifestar aprovechando los planetas en Tierra que se han añadido a esta configuración: Plutón con su capacidad de transmutación, de renacer como un fénix desde las cenizas, Venus en Virgo con su capacidad de ser completa en sí misma, y la Luna en Tauro, generadora de abundancia y prosperidad.

Hoy, domingo, el día antes de la alineación podemos meditar en que es lo que queremos manifestar. El Deseo es lo que hace girar el ciclo de la existencia;  el problema empieza  cuando estos deseos son meros impulsos inconscientes. El Mago o el Yogui utilizan el poder del Deseo para crear una manifestación consciente, un mándala o entorno harmónico en el cual incluso los menos despiertos pueden beneficiarse de su influencia positiva. En su aspecto más positivo, el deseo se transforma en Bodhicitta, la mente despierta que aspira a la iluminación. Lo que me gusta mucho de los meditadores del Vajrayana Tibetano es que siempre y siempre, en todo lo que hacen tienen en mente este Deseo del Despertar para el bien de todos los seres vivos. Es como un escudo protector  diseñado para que mantengamos las cosas en perspectiva y no nos perdamos en nuestro pequeño ego auto absorbido y su mundo sólido carente de divinidad y misterio. Creo que para aprovechar este Gran Sextil de una forma plena podemos incluir en lo que elegimos manifestar esa antigua formula tibetana: “Qué todo esto  que quiero sea para el bien de todos los seres vivos, pueda lo que manifiesto  aportarles Luz, Despertar, Felicidad y aliviar su sufrimiento”. Es el sello mágico protector.

Podemos pensar en lo que queremos realmente, que deseamos, que queremos ser, que queremos aportar al mundo, que queremos dar,  que  es nuestra vocación,  que queremos recibir, que queremos obtener…para así  mañana, quizás con un pequeño ritual, sellarlo y lanzarlo al universo como una plegaria de luz.


Copyright©Margit Glassel 
En Margit Glassel Astrology

sábado, 13 de julio de 2013

Inteligencia Profunda, Eugenio Carutti




El Yo es una construcción colectiva. Un modo de funcionamiento aprendido, que  responde a la necesidad del sistema nervioso  de organizar centralizadamente la información circundante; su función es garantizarnos la supervivencia y para esto no descansa hasta haber construido un espacio seguro  a su alrededor. Es una Torre, desde la cual la conciencia centralizada  domina su mundo. Desde allí fija los límites que nadie puede cruzar; y sobre todo, determina aquello que debe suceder y aquello que no está dispuesto a aceptar de ninguna manera. Esta forma de inteligencia –el yo- es limitada. Necesita defenderse y dominar porque en su base anidan terrores e ilusiones ancestrales que reencarnan en cada niño que nace. En su aislamiento no puede percibir que forma parte de un inmenso orden creativo; y por eso se siente amenazada por todo aquello que no controla.

A lo largo de la evolución los seres humanos nos hemos interrogado acerca de la existencia de otro nivel de inteligencia capaz de resolver los problemas de la vida sin necesidad de apelar al control. Nuestro  lado racional dice que esto no es posible; el lado místico busca a esa conciencia en seres superiores a quienes invoca protección. Ambas tendencias se entrecruzan tejiendo una confusa  malla de ilusiones y estrategias controladoras. El tiempo que vivimos parece diseñado para que las Torres entren en crisis. Nos lleva al límite del caos, tanto en los hechos del mundo como en nuestras vidas personales. Ante nuestros ojos se suceden con asombrosa rapidez acontecimientos cargados de tensión en los que poderosos egos se enfrentan unos con los otros y, a diferencia de otros momentos, se hace evidente que ninguno triunfa; ninguno puede dominar definitivamente a los demás; ninguno puede resolver los problemas por sí mismo. Todo es volátil, incierto, tenso e inestable; fascinante a veces pero también incomprensible. Es necesario que todo esto nos suceda para que una nueva inteligencia florezca en nosotros. Una conciencia que no necesite un centro desde el cual dominar; una inteligencia sin posiciones preconcebidas acerca de lo que sucede. Libre para encontrar el camino según este vaya apareciendo; dócil, flexible y confiada; no porque ha inventado seres superiores para que la protejan, sino  porque ha comprendido los limites de la conciencia centralizada. Por eso es capaz de coordinarse con los demás sin necesidad de pensar o sentir lo mismo que ellos. Esta inteligencia existe, pero solo puede florecer si la anterior entra en crisis y acepta sus límites. Tanto en los acontecimientos político-sociales como  en nuestra existencia cotidiana veremos crecer dos grandes tendencias mientras Plutón recorra el signo de Capricornio. Aquellos que pugnan por la centralización y necesitan establecer un dominio casi absoluto a su alrededor; y aquellos que aprenden a coordinarse con lo diferente, a perder el control sin asustarse encontrando caminos sorprendentes. El tiempo de Acuario desafía todas las estrategias que   consciente o inconscientemente la humanidad ha desarrollado. El yo no es una entidad; es solo un modo de funcionamiento. Un estado de conciencia que debe ser comprendido para que realice sus funciones centralizadas sin apropiarse de toda la actividad del sistema nervioso. Aceptar la limitación esencial de nuestro nivel consciente nos lleva a reconocer la existencia de una inteligencia mucho más profunda y creativa actuando en nuestras vidas. Esta inteligencia es capaz de procesar información de una complejidad inimaginable para el yo temeroso y controlador. Por eso encuentra caminos nuevos y disuelve casi mágicamente los antiguos conflictos. El arte de escuchar la inteligencia profunda no se enseña en ninguna escuela. Ella habla a través de todo lo que nos sucede. Podemos escuchar su voz en el momento en que  los intentos controladores del yo son cuestionados.

La inteligencia profunda despierta cuando la Torre se desmorona. Y esto tendrá que suceder tantas veces como sea necesario; hasta que nos demos cuenta que cada vez que  fracasan los planes del yo se nos revela el amoroso sendero del alma. 


El Yo: una construcción colectiva, Eugenio Carutti

domingo, 2 de junio de 2013

21 Mensajes para transmitir a cada miembro de la siguiente generación, Alejandro Jodorowsky



















1. Eres un ser deseado. Estás aquí porque el Universo lo quiso.

2. Siente que eres libre de ser lo que eres, no permitas que nada ni nadie te etiquete, ni te imponga guiones que no se corresponden con tu autenticidad.

3. Cada ancestro de tu árbol es un don que hay dentro de ti para ser usado a tu favor y al de todo el Universo.

4. Aprende a no pedir amor, simplemente ama.

5. Cree en los pequeños milagros de cada día y atiende a las coincidencias, en ellas hay mensajes ocultos que te guían en el correcto camino.

6. Cada día, haz un acto generoso con alguien cercano.

7. Si en tu árbol genealógico hubo traumas, sánalos actuando.

8. Déjate guiar por tu cuerpo, es sabio. Él te alertará de las situaciones de las que debas alejarte, sintiendo tensión y malestar. También te dirá cuando estás alineado con lo que eres, sintiendo relajación y bienestar.

9.-No contamines tu cuerpo con tóxicos o una mala alimentación.

10. En cuanto puedas, sé independiente. Trabaja utilizando tu creatividad y hazte adulto.

11. Escribe un poema cada día.

12. Busca y provoca situaciones que te hagan reír.

13. Tiende a compartir, a colaborar a ser solidario.

14. Cuando tengas problemas, puedes analizarlos, puedes hablarlos, pero ten por seguro que hasta que no actúes no se producirá la transformación.

15. Siente GRATITUD por todo lo que te regala el Universo.

16. Recuerda que nada en este plano de existencia perece, sino que se transforma.

17. Lee, estudia, conoce… experimenta por ti mismo.

18. No te apegues a nada material. No consumas lo que no necesitas.

19. Tampoco te apegues a ninguna creencia. Lo mismo que tu cuerpo se renueva constantemente, también lo deben hacer las ideas.

20. Siembra cada día las semillas que te lleguen de dentro o de fuera. La semillas pueden ser palabras, caricias, belleza, acciones. Ellas son los gérmenes de más sabiduría, amor, arte y salud.

21. Cuida con mimo el territorio que está más allá de tu cuerpo, tu casa, tu barrio, tu ciudad… el planeta y el Universo.



Alejandro Jodorowsky

sábado, 24 de diciembre de 2011

In Lak’ech – Hala Ken



Para los mayas todos somos parte integral de un único organismo gigantesco. El reino mineral, vegetal, animal y toda la materia esparcida por el universo a todas las escalas, desde un átomo hasta una galaxia, son seres vivos con una conciencia evolutiva. Los budistas, de igual modo, creen que pertenecemos a una realidad superior, que somos parte de un Todo gigante y que ese Todo está vivo dentro de cada uno.
Cuando los hombres despertemos y nos demos cuenta de ese único organismo gigantesco, todas las relaciones estarán basadas en la tolerancia y la flexibilidad, se acabarán los juicios y los valores morales, pues el hombre sentirá a los otros hombres como otra parte de sí mismo. 

Los mayas expresaban este concepto de unidad en su saludo diario diciendo: IN LAK'ECH (yo soy otro tú), a lo que contestaban: HALA KEN (tú eres otro yo).


domingo, 6 de marzo de 2011

miércoles, 9 de febrero de 2011

El Gozo Supremo


Hoy la paz reina dentro de mí

















Confío en Dios en que estoy exactamente en el lugar donde debo estar. Confío en las posibilidades infinitas que resultan de la Fe. Uso las gracias que he recibido y las paso con el amor con que se me han dado. Estoy contento de saber que soy hijo de Dios. Dejo que su presencia se derrame en mi cuerpo y permita a mi alma la libertad de cantar, bailar, alabar y amar.

   
Obra: Bailarines de la "Tumba del Triclinio", 480 a.C.
          Pintura mural etrusca

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domingo, 12 de diciembre de 2010

El nivel espiritual, Nelson Villegas



 
Es la sensación inmaterial de "ser"; de la existencia de un plano abstracto, inmaterial y eterno en el que el hombre puede encontrar la finalidad superior de su vida, y sus metas más elevadas. La sensación de un origen y destino divinos y de identidad con ellos. La consciencia pura y la mente superior que existe más allá de la lógica. La esencia, el principio generador y movilizador del ser hacia las metas fijadas. Lo eterno y trascendente, las fuerzas creativas e imperecederas. La expresión más elevada y sutil del yo, que indica la finalidad máxima en la vida de cada individuo y el dominio y control de todas sus facultades mediante el uso de su voluntad. El espíritu individual es la porción del Todo inabarcable e indefinible que a cada ser humano se le ha conferido para que, aún individualizado, se sienta componente de esa totalidad llamada Dios.


Nelson Villegas, La Astrología y el Sol, pg. 78
Editorial Kier, 1992

martes, 23 de noviembre de 2010

Firma histórica por el movimiento verde

Pacto climático entre 137 alcáldes en México

El alcalde de París, Bertrand Delanoe y su homólogo
de México D.F., Marcelo Ebrard, en primera fila. Foto E.F.E.


Cuando faltan apenas ocho días para que comience en Cancún, México, una nueva ronda de negociaciones para lograr un acuerdo climático global, alcaldes de 138 ciudades demostraron que sí son posibles los consensos internacionales en un asunto tan urgente y difícil como la lucha contra el calentamiento global.

En Ciudad de México los mandatarios locales firmaron el Pacto Climático Global de Ciudades, con el que se comprometieron a reducir de manera voluntaria sus emisiones contaminantes para combatir el fenómeno climático.

El acuerdo, que ya se conoce como el “Pacto de la Ciudad de México”, consta de diez compromisos relacionados con reducción de emisiones, medidas de mitigación, estrategias para hacer frente al cambio climático, registro de compromisos asumidos, promoción de alianzas con la sociedad civil, organismos internacionales así como otras ciudades y países.

Uno de los puntos más interesantes del acuerdo y que podría convertirse en un modelo a seguir por los países es que las ciudades se comprometieron a registrar sus datos climáticos en un nuevo mecanismo llamado Registro Climático de las Ciudades. Este instrumento permitirá mostrar las acciones que se realicen y permitir acreditarlas con garantías científicas y técnicas que eventualmente constituirán la evidencia necesaria para acceder a fondos de financiación global.

Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del Distrito Federal y anfitrión de la reunión, destacó que la firma del Pacto de la Ciudad de México es “un mensaje de esperanza para la humanidad y celebro que sean las ciudades las que vamos a llevar el mensaje a la Cumbre de Cancún”. Aunque en el documento no se especificaron cifras concretas de reducción de emisiones, Ciudad de México, una de las urbes más pobladas del mundo con cerca de 19 millones de habitantes, apuesta por un recorte cercano al 14%.

El acuerdo es de gran importancia, no sólo por su valor simbólico dentro de la diplomacia internacional, sino porque como lo señaló la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, la costarricense Christiana Figueres, las urbes consumen hasta 80% de la producción de energía mundial y emiten 60% de gases de efecto invernadero.

El canadiense David Cadman, presidente de la plataforma Gobiernos Locales por la Sustentabilidad, dijo que las ciudades debían ser tenidas en cuenta por tener un “papel estratégico” en materia climática, “no por el tamaño de la población, sino por su influencia en los ciudadanos”.


en El Espectador

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viernes, 19 de noviembre de 2010

Frank Lloyd Write: Arquitectura Orgánica (1867- 1959)



Y aquí estoy ante ustedes predicando la arquitectura orgánica, declarando que la arquitectura orgánica es el ideal moderno y la enseñanza tan necesaria si queremos ver el conjunto de la vida, y servir ahora al conjunto de la vida, sin anteponer ninguna "tradición" a la gran TRADICIÓN. No exaltando ninguna forma fija sobre nosotros, sea pasada, presente o futura, sino exaltando las sencillas leyes del sentido común  —o del supersentido, si ustedes lo prefieren— que determina la forma por medio de la naturaleza de los materiales, de la naturaleza del propósito... ¿La forma sigue a la función? Sí, pero lo que importa más ahora es que la forma y la función son una.

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miércoles, 13 de octubre de 2010

Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz 2010


CARTA 08 
"MANIFIESTO DE LA DISIDENCIA CHINA"
Liu Xiaobo y otros
9 de Diciembre de 200





Liu Xiaobo es uno de los autores de este manifiesto -rubricado por otros 303 intelectuales y artistas de su país en 2008- que se publicó en internet coincidiendo con los Juegos Olímpicos de 2008 celebrados en el país y el 60 aniversario de los Derechos Humanos, y ha ido acumulando día a día mas firmas de adhesión que llegan a las 20.000 al momento de esta edición. El 8 de diciembre de 2008, un día antes de que fuera hecha pública la carta china, Liu Xiaobo fue detenido y un año después, fue condenado a 11 años de prisión. Tras ello, más de 150 escritores, académicos y otros intelectuales de todo el mundo, incluidos tres premios Nobel de Literatura (Seamus Heaney, Wole Soyinka y Nadine Gordimer) y los autores Salman Rushdie y Umberto Eco, dirigieron una carta al presidente chino, Hu Jintao, pidiendo su liberación.

Liu Xiaobo ha recibido el “Premio Nobel de la Paz – 2010”, y el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon ha declarado que el Premio supone "un reconocimiento del creciente consenso internacional para mejorar las prácticas de derechos humanos y la cultura en todo el mundo".

Algunos fragmentos de la Carta 08:

[...] II. NUESTROS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Estamos ante un momento histórico para China, y nuestro porvenir esta en el aire. Revisando el proceso de modernización política del siglo pasado, reafirmamos y aceptamos los valores universales básicos que señalamos a continuación:

La Libertad: La libertad esta en el centro de los valores humanos universales. La libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de reunión, la libertad de asociación, la libertad de de lugar de residencia, la libertad de huelga, de manifestarse, de protestar, son expresiones concretas de la libertad. Sin libertad, China quedará eternamente alejada de los ideales civilizados.

Los Derechos Humanos: Los derechos humanos no son otorgados por un Estado, sino que son derechos irrenunciables que gozan todas las personas. El gobierno existe para asegurar la protección de los derechos del hombre y sus ciudadanos. El ejercicio del poder del Estado debe ser autorizado por el pueblo. Los sucesivos desastres políticos en la historia reciente de China son consecuencia directa de la falta de respeto del régimen actual hacia los derechos humanos. Las personas son el pilar de una nación, una nación sirve a su pueblo, el gobierno existe para el pueblo.

La Igualdad: La integridad, la dignidad y la libertad de cada individuo, independientemente de su condición social, ocupación, género, situación económica, origen étnico, color de piel, religión o creencias políticas, son iguales. El principio de igualdad ante la ley para cada persona y la igualdad de derechos sociales, económicos, culturales y políticos de todos los ciudadanos deben ser respetados.

El republicanismo: El republicanismo que preconiza que el poder debe ser equilibrado entre las diferentes ramas de gobierno y los distintos intereses, debe ser respetado. Se aproxima al concepto político tradicional chino que estima que "todos son iguales bajo el cielo".

Permite a todos los grupos de interés y diferentes grupos sociales y una pluralidad de culturas y religiones diferentes, ejercer su propio gobierno de manera democrática, y delibera para encontrar soluciones pacíficas a todas las cuestiones de interés público, sobre la base de la igualdad de participación, la competencia leal, y la discusión conjunta.

La Democracia: Los principios fundamentales esenciales de la democracia es que la soberanía reside en el pueblo y el gobierno es elegido por el pueblo. La democracia tiene las siguientes características básicas:

1) El poder político emana del pueblo y la legitimidad de un régimen emana del pueblo.

2) El poder político es ejercido a través de decisiones tomadas por el pueblo.

3) Los ciudadanos gozan del derecho real de voto, los funcionarios en puestos clave en todos los niveles de gobierno deben ser el producto de las elecciones a intervalos regulares.

4) Se respeta las decisiones de la mayoría, la dignidad fundamental, la libertad y los derechos humanos y de las minorías protegidas.

En otras palabras, la democracia es el medio moderno de llegar “al poder del pueblo, por el y para el pueblo".

El constitucionalismo: El constitucionalismo es el principio que garantiza las libertades y derechos fundamentales de los ciudadanos según lo definido por la Constitución a través de disposiciones legales y el Estado de Derecho; limita y define los límites del poder del gobierno y proporciona la capacidad institucional adecuado para llevarlo a cabo.

El autoritarismo está en declive en el mundo. En China también. El poder imperial y de los señores está en vías de extinción. Es momento de hacer que los ciudadanos sean los dueños de sus estados en todas partes del mundo.

Para China, el camino que conduce hacia una vida mejor pasa de liberarnos del concepto de la dependencia servil de "gobernantes iluminados" o "funcionarios honestos", y dirigirnos hacia un sistema de libertad, de democracia, de Estado de Derecho, y hacia la emergencia de una conciencia moderna de la ciudadanía para quien los derechos son fundamentales y la participación un deber.


Traducción en castellano en versión libre,
basada en la publicación de www.elpais.com
y en la traducción en inglés de Hirch.

Publicado por Dr. Juan Oscar Pons
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jueves, 22 de julio de 2010

La intuición




Para conseguir un nuevo orden, como el que se erige en el Proceso Creativo Terciario, uno necesita poner en marcha sus procesos creativos más personales, esa chispa interior que empuja a cada uno a buscar una forma de expresión creativa o una nueva solución a un problema.

Stein (1975) comprobó que a principios de los años sesenta se contaba con sólo dos estudios psicológicos que utilizaban el término "intuición". Ahora, a medida que avanza el siglo XXI, el mundo está más preparado para explorar este tema. Estamos más abiertos a la exploración del Yo interior. Pero no debemos olvidar que durante décadas ha habido en Occidente un dominio manifiesto del razonamiento y del modelo científico, junto con los postulados de la escuela psicológica del comportamiento (conductista) que ignoraron y declararon irrelevantes el reino profundo de la mente y el espíritu. Después de regresar a la tierra desde el espacio, Edgar Mitchell, un astronauta americano y el sexto hombre que llegó a la luna, declaró que a los humanos les quedaba una última frontera por cruzar – la del espacio interior. Mitchell (1976) – es el fundador del Instituto de Ciencias Noéticas (IONS), una organización dedicada a la exploración de las muchas maneras de conocimiento a disposición de los seres humanos. Hoy en día la investigación llevada a cabo por IONS sobre las capacidades humanas representa la vanguardia de la investigación moderna.

La dificultad a la hora de abordar el tema de la intuición radica en el hecho de que nosotros, como especie, dependemos casi por completo de las palabras para comunicarnos el uno con el otro, aunque todos pensemos en imágenes antes de intuición la intuición como proceso primario aprender a pensar en palabras. Gran parte de nuestro conocimiento interior nos llega inicialmente en imágenes. Uno de los motivos por el que los artistas y músicos, por ejemplo, a menudo se sienten cómodos permitiendo que surja su intuición es debido a que ellos se expresan (se comunican con otros) a través de imágenes, no palabras. Para aquellas personas que se expresan principalmente con palabras, el proceso de ir de un estado de imagen a un estado de palabra es a menudo tedioso debido a que posiblemente la imagen inicial no es entendida o creíble.


¿Qué es la intuición?

Hay cosas que simplemente sabes que sabes. Esto se debe a que experimentamos la realidad dentro de nuestras propias mentes; pero este fenómeno no es nuevo para el ser humano. De hecho, nuestros antepasados le prestaban mucha más atención a la sabiduría interior, es decir, a lo que aquí llamamos intuición. Esta manera interior de saber – este acceder a nuestra sabiduría interior – es diferente a la sabiduría conseguida a través de la experiencia o de fenómenos externos.

En las mentes de nuestros antepasados había una división bien definida entre el estímulo exterior y la impresión interior. Es decir, la sabiduría que provenía de dentro de nosotros se consideraba tan importante como la sabiduría conseguida a través de fuentes externas. Como detallan Nel Noddings y Paul Shore (1984), las visiones o presentimientos entre los antepasados se consideraban funciones de gran importancia. El vidente u oráculo era siempre un miembro eminente de la comunidad. Los presentimientos o experiencias
intuitivas se consideraban como fuentes de sabiduría, mensajes de los dioses o evidencia del poder excepcional del vidente.

Para los griegos y los romanos clásicos tanto lo racional, analítico y lógico como el conocimiento intuitivo eran válidos. De hecho, la intuición se creía algo especial; a menudo reemplazaba a las conclusiones racionales (Shallcross & Sisk, 1989). Noddings y Shore (1984) sugieren que la escuela filosófica del Idealismo, que viene de Platón, se basa en la noción de que la intuición es una fuente fidedigna de conocimiento. El Idealismo sostiene que sólo el razonamiento mental es conocible; por lo tanto, la realidad es esencialmente espiritual o mental.

Aristóteles creía que el pensamiento está formado por imágenes. Dichas imágenes tienen el poder de evocar emociones que revelan sabiduría interior y declaró que el razonamiento intuitivo es el que atrapa los primeros principios del pensamiento. Así mismo, se refirió a la intuición como un salto en la capacidad de comprensión, atrapar un concepto mayor inalcanzable por medio de otros procesos intelectuales, aunque la consideraba todavía un proceso fundamentalmente intelectual.

Buda enseñó que la intuición, no el razonamiento, es la fuente de la verdad y de la sabiduría total. En la filosofía oriental, la intuición es considerada una facultad de la mente que se desarrolla durante el curso del crecimiento espiritual.

En escuelas de meditación en China y Japón – Ch’an en China, Zen en Japón – se enfatiza la búsqueda cándida. La instrucción competente despierta a los sujetos a la experiencia y a la sabiduría que desafía a la explicación a través del habla racional. Para aquellos que aspiran a ser monjes budistas, este despertar es una revelación de su verdad y sabiduría interior.

Para los hindúes, la sabiduría intuitiva se alcanza a través de la meditación y del control disciplinado de la mente. La intuición normalmente ilumina temas cósmicos universales y no problemas concretos. Así, la experiencia intuitiva está muy conectada con la espiritualidad y la estética. Uno de los objetivos del yoga, como lo practican los hindúes, es el desarrollo sistemático de la intuición. La intuición se considera una función estable y fiable de los niveles más altos de la conciencia a partir de la cual queda accesible una amplia gama de información.

Carl Jung, uno de los psicólogos más influyentes de los tiempos modernos, recalcó el papel de la intuición en la función intelectual. Declaró que la información se recibe de dos maneras:

1. Externamente, a través de los cinco sentidos.
2. Internamente, a través de la intuición.

El autor describe cuatro criterios del comportamiento humano: percepción, intuición, pensamiento y sentimiento. La percepción y la intuición son funciones de percepción, son las maneras en las que recogemos la información, mientras que con el pensamiento y el sentimiento procesamos la información. Estos cuatro tipos de funciones corresponden a los medios usuales con los que la conciencia obtiene su orientación para la experiencia. La sensación, o percepción de las sensaciones, dice que algo existe; el pensamiento, expresa lo que es; el sentimiento dice si estás de acuerdo o no; y la intuición señala de dónde viene y a dónde va (Jung, 1964). Jung añadió también que la intuición es un "presentimiento", no es producto de una acción voluntaria sino de un acontecimiento involuntario que depende de diferentes circunstancias externas e internas y no de una acción de juicio.

Posteriormente, resumió las cuatro funciones de la siguiente manera: "Bajo la sensación incluyo todas las percepciones a través de los órganos de los sentidos; con el pensamiento quiero decir la unión de la cognición intelectual y la formación de conclusiones lógicas; el sentimiento es una forma de evaluación subjetiva; la intuición la tomo como percepción a través del inconsciente, o percepción de contenidos inconscientes" (Jung, 1971).

Aquellos que siguen la teoría de Jung sobre los Tipos Psicológicos ven a la percepción y a la intuición como funciones de la percepción y al sentimiento y al pensamiento como funciones de juicio. La percepción determina lo que sabemos; el juicio determina lo que hacemos con lo que sabemos.


PERCEPCIÓN

 sensitivo-sentimiento                sensitivo-pensamiento

SENTIMIENTO                                               PENSAMIENTO

Intuitivo-sentimiento                 intuitivo-pensamiento

INTUICIÓN


Bárbara Clark, conocida por su trabajo con niños superdotados en los EEUU, incluye la intuición como dominio en su delineación de los reinos del funcionamiento humano. Clark elaboró una lista de los dominios cognitivo, afectivo, físico, social e intuitivo (Clark, 1979). El desarrollo cognitivo se basa en el análisis, la integración y la evaluación de una gran cantidad de experiencia del medio ambiente y también en la comprensión de esas experiencias. El desarrollo afectivo demuestra una mayor conciencia del conocimiento emocional. El desarrollo físico incluye, junto con el crecimiento, el cuidado del propio cuerpo. El desarrollo social concierne a la función de cada uno en un mundo social. El desarrollo intuitivo tiene lugar en las acciones de iniciación o de conocimiento interior y en la actividad creativa. Clark afirma: "Mientras que esto (el dominio intuitivo) es el área menos definida del funcionamiento humano, es probablemente el área que más promete para la continuidad y satisfacción de la raza humana. Todas las demás áreas facilitan el apoyo y son apoyadas por esta área de funcionamiento. A medida que cada área se desarrolla hacia unos niveles más altos, las funciones intuitivas y creativas se hacen más disponibles." (1979).

Otros investigadores han definido la intuición de maneras muy diferentes. En los años 60, 70 y 80, hubo muchísima actividad en torno a los temas de la intuición y de la creatividad. Robert Ornstein, famoso por su trabajo en la investigación cerebral, sostiene que la intuición debería ser debidamente comprendida como conocimiento sin recurso a interferencia. Es lo que podríamos llamar comprensión inmediata no lineal, como complemento a la secuencia deductiva, mediada y ordenada del pensamiento racional (Ornstein, 1976).

En The Aquarian Conspiracy (1980), Marilyn Ferguson, investigadora que ha demostrado interés por la investigación que concierne a las diferentes funciones de los dos hemisferios cerebrales, llama a la intuición "el saber al que no se le puede seguir la pista". Ferguson dice que a nivel del sentido común intentamos calcar las ideas de un punto a otro, como tender cables o un hilo de pensamiento. A lleva a B y B lleva a C. Pero, los procesos no lineales en la naturaleza, como la cristalización y ciertos acontecimientos cerebrales, abarcan de la A a la Z simultáneamente. El cerebro no está limitado a nuestros conceptos del sentido común, ya que en ese caso no funcionaría. Continúa diciendo que si esta percepción instantánea es ignorada por la mente lineal, no nos debería sorprender. Después de todo, sus procesos van más allá del seguimiento lineal y por lo tanto son sospechosos.

Ferguson observa que existe una tendencia a pensar en la intuición como algo separado del intelecto. Cree que, para ser más correctos, se puede decir que la intuición conlleva la intelectualización. Todo lo que hemos intuido también se archiva y se encuentra disponible. El reino de la intuición es el más amplio, sabe todo lo que sabemos y mucho más. "La Sabiduría Tácita" (el saber silencioso, señales interiores), siempre ha tenido sus defensores, incluyendo a muchos de nuestros grandes y creativos científicos y artistas. Este saber ha sido el compañero esencial y silencioso de todo nuestro progreso. La parte izquierda del cerebro puede organizar nueva información dentro del esquema existente de las cosas, pero no puede generar nuevas ideas. La parte derecha percibe el contexto y, por lo tanto, el significado. Sin la intuición, estaríamos en la oscuridad. Cada acción rompedora, cada salto hacia adelante en la historia, ha dependido de los hallazgos de la parte derecha del cerebro, la habilidad del cerebro holístico para detectar anomalías, la novedad en los procesos y la percepción de nuevas relaciones.


Fuente:
Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada Total