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domingo, 15 de febrero de 2015

¿Cómo sabemos si estamos progresando espiritualmente? Govindan Satchidananda




¿Cómo sabemos si estamos progresando espiritualmente? Ésta es una cuestión importante de la cual todo aspirante espiritual debe saber la respuesta. No es una respuesta fácil, porque el camino espiritual es progresivo, y porque el espíritu no tiene forma, es difícil de medir. Así, antes de definir el progreso, definamos lo que entendemos por “espiritual.” En el Yoga hablamos del dilema humano del egoísmo, de la identificación con el cuerpo y la mente. Mencionamos los cinco cuerpos: el cuerpo físico (anna maya kosha, literalmente, el cuerpo de la comida), el cuerpo vital (prana maya kosha, que anima al físico y es el asiento de las emociones), el cuerpo mental (manomaya kosha, incluyendo el subconsciente, la memoria, los cinco sentidos, las facultades de reconocimiento), el cuerpo intelectual (vinjnana maya kosha, incluyendo nuestra facultades de racioncínio), y el cuerpo espiritual (ananda maya kosha, literalmente, el cuerpo de gozo o alma, que es pura consciencia, el Testigo).

Por tanto, el “progreso espiritual” debe implicar una identificación progresiva con el ananda maya kosha o cuerpo espiritual, y un dejar partir progresivo con las falsas identificaciones con los cuerpos físico, emocional, mental e intelectual o dimensiones de la existencia. Sin embargo, como veremos posteriormente, una vez es dominado el estado de Auto-realización, éste comienza a descender a los cuerpos intelectual, mental, vital y físico, transformándolos. Nuestro desarrollo espiritual no tiene por qué ser “fuera y arriba” de este mundo. Puede, como veremos, implicar un desarrollo integrado de todos los cinco planos de la existencia.

Inicialmente, sin embargo, estamos progresando espiritualmente en la medida en que nos identificamos cada vez más con esa parte de nosotros que es pura consciencia, o el Testigo. Esto es conocido como Auto-realización. Esto sucede en las fases siguientes:

1. El desarrollo de la calma

La calma no es la ausencia de pensamientos, sino estar presente con ellos. Así, conforme progresamos en esta fase inicial, sustituimos gradualmente el hábito de reaccionar de forma habitual, por ejemplo, con ira o ansiedad, con una calmada presencia. La mancha de la ilusión mental, conocida como maya, es gradualmente debilitada al cultivar la calma. Todas las prácticas de Yoga, incluyendo posturas, respiraciones, mantras, meditación y bhakti nos ayudan en esta fase a disminuir la agitación y la actividad innecesaria (rajas) y a debilitar la inercia, la duda y la pereza (tamas) con una ecuanimidad quieta y calmada (sattva). Esto trae la presencia o el ser (sat). Al practicar el desapego, comenzamos a dejar partir nuestra necesidad de estar absortos en las experiencias.

2. El desarrollo del Testigo, o Chit, consciencia pura

Adoptamos una nueva perspectiva, pero manteniendo atrás parte de nuestra atención, observando. El Testigo no hace ni piensa nada. Simplemente observa las acciones que suceden, o los pensamientos o las emociones o las sensaciones que vienen y van. Parte de nuestra consciencia está implicada en las actividades, parte permanece atrás, pasivamente. Comenzamos este estado con el esfuerzo de practicar Nityananda Kriya, o la consciencia continua, durante periodos de tiempo relativamente cortos, o desde el principio hasta el fin de una actividad. Esto es posible especialmente mientras hacemos actividades rutinarias que no requieran mucha concentración, o aquellas para las que estamos condicionados. Posteriormente, entra incluso en actividades que son desafiantes o que se experimentan por primera vez, por ejemplo, cuando tenemos un accidente y nos caemos. Esta perspectiva se vuelve más y más sin esfuerzo, e integrada con las actividades de la vida diaria. 3. “Yo no soy el Hacedor.” Conforme se desarrolla nuestra consciencia de Testigo ya no sentimos más que estemos haciendo algo, porque ya no nos identificamos más con el cuerpo y con los movimientos mentales. Más bien sentimos que sólo somos un observador y que nuestro cuerpo y nuestra mente son un instrumento. Parte de nuestra consciencia está implicada en hacer cosas, sea caminar, hablar, trabajar, comer, etc., pero ahora parte de nuestra consciencia permanece atrás. No hace nada. Permanece en un estado pasivo de atención sin juicio. Uno siente como si uno fuera un instrumento, y que el Divino hace todo. Uno siente que no hay un “hacedor” adentro. Aun así todo es hecho. Uno disfruta del juego de los eventos, su sincronicidad, sus consecuencias. Uno aprecia más y más cómo las acciones, las palabras y los pensamientos producen consecuencias, o karma, y cómo esta ley puede ser aplicada para producir felicidad a otros, en vez de sufrimiento. Con este nuevo y expandido sentido del Ser, uno siente que las necesidades de los demás son las propias. Uno expresa el propio amor por los demás, ayudándoles a encontrar la felicidad.

3. “Yo soy el que soy 

En la meditación profunda nos volvemos conscientes de lo que es consciente. La consciencia misma se convierte en el objeto. Sentimos que “yo soy en todo” y “todo está en mí”. Después, y gradualmente, esta realización del Ser comienza a impregnar nuestras actividades diarias de vigilia. La realización de Dios viene conforme se profundiza en este estado. Santos y místicos de todas las tradiciones espirituales han intentado describirlo, pero generalmente las palabras les fallaron. De hecho, cuanto más intenta uno describirlo, más se aleja uno de ello, porque al describirlo, o al pensar siquiera en ello, lo reduce a un conjunto de ideas. Como “ELLO” trasciende todos los nombres y formas, lo impregna todo, y es infinito y eterno, todo lo demás palidece en importancia. El silencio es por tanto el medio preferido de instrucción para aquellos que verdaderamente conocen ELLO. Como señaló coherentemente Swami Rama Tirtha, el primer yogui que llevó el Yoga a América, a finales del siglo XIX: “Un Dios definido es un Dios confinado. Respecto a esto no se puede hablar, y tampoco se puede silbar”.

Las fases mencionadas no siguen una línea recta. Las atravesamos en zigzag frecuentemente debido a la naturaleza inestable de la mente, y a nuestros hábitos habituales (samskaras), el karma, maya y la acción de los gunas. Pero, en general, ésta es la dirección de nuestro movimiento si estamos progresando espiritualmente. Nuestra identificación con el cuerpo, las emociones y los movimientos mentales se debilita y es sustituida con la identificación con Eso, que está más allá de nombres y formas, que es el Ser, la Consciencia Pura, y que es finalmente Divino.

Del libro “Kriya Yoga: inspiraciones en el sendero
Publicado por Centro Astrológico de Misiones 

sábado, 14 de febrero de 2015

Sé como un espejo, Ken Wilber




"En vez de luchar contra lo que nos aflige, simplemente asumimos hacia ello la inocencia de una desprendida imparcialidad. A los sabios y los místicos les gusta equiparar esta condición de testigos a la de un espejo. Reflejamos cualquier sensación o pensamiento que surja, sin adherimos ni rechazarlos, de la misma manera que un espejo refleja, perfecta e imparcialmente, cualquier cosa que pase ante él. Como dice Chuang Tse: El hombre perfecto emplea su mente como un espejo, que nada aferra ni a nada se niega; recibe, pero no conserva.


Si de alguna manera consigue alcanzar este tipo de presencia desprendida (lo cual exige tiempo), podrá considerar los sucesos que ocurren en el conjunto de su mente y su cuerpo con la misma imparcialidad con que contemplaría las nubes que pasan flotando por el cielo, el agua que se precipita en un torrente, la lluvia sobre el tejado o cualquier otro objeto que apareciese en su campo perceptual. En otras palabras, su relación con el conjunto de su mente y su cuerpo llega a ser lo mismo que su relación con todos los demás objetos. Hasta ahora, ha venido usando el conjunto de su mente y su cuerpo como algo con lo cual mira el mundo. Por eso se apegó íntimamente a ellos y se ató a su limitada perspectiva. Al identificarse en exclusiva con ellos, se encontró ligado y esclavizado a sus problemas, sus dolores y aflicciones. Pero al mirarlos con persistencia se da cuenta de que son meros objetos de la conciencia; de hecho, objetos del testigo transpersonal. Tengo mente, cuerpo y emociones, pero no soy mente, cuerpo y emociones".


Ken Wilber, La conciencia sin fronteras.
Fotografía: Antonio Naranjo Ojeda, Reflejos al atardecer - Bañaderos Gran Canaria

domingo, 16 de noviembre de 2014

Júpiter y Saturno en cuadratura: una encrucijada en la ruta de la consciencia, desde ahora hasta 2016, por Cristina Laird


Júpiter y Saturno en cuadratura desde ahora hasta el 2016

En estos días acaba de comenzar una danza entre los dos planetas más grandes de nuestro sistema solar, Júpiter y Saturno. Dos poderosos arquetipos que de alguna manera son opuestos, aunque no exactamente.
Un ciclo completo entre estos dos planetas comienza cada 20 años. Este ciclo en que nos encontramos ahora comenzó el 28 de  Mayo 2000 con la conjunción en Tauro. La primera cuadratura ocurrió con Jupiter en Escorpio y Saturno en Leo (al contrario que ahora), el 17 de diciembre del 2005. La oposición fué el 23 de Mayo del 2010 con Júpiter en Piscis y Saturno en Virgo y la cuadratura que comienza ahora, será exacta el 3 de Agosto del 2015 con Júpiter en Leo y Saturno en Escorpio, a unos 28º de cada signo. Aunque en Marzo y Mayo 2016 volverán a encontrarse pero esta vez con Júpiter ya en Virgo y Saturno en Sagitario. Por tanto en cada ciclo, la primera cuadratura ocurre al quinto año, después de la conjunción, la oposición al décimo año y a los 15 años ocurre la última cuadratura menguante, como la que estamos viviendo ahora.
Antes de anticipar que nos trae este aspecto a nuestras vidas es importante tener en cuenta que este es muchas veces un proceso interno, debido a la cualidad de Júpiter de ser un planeta prácticamente personal, no como la actual cuadratura entre Urano y Plutón que también nos moviliza desde el 2010, cuando todo parece ocurrir a raíz de eventos externos a nosotros.
Júpiter nos invita a expandirnos, a arriesgarnos a salir del barrio, cruzar el charco, en busca de otras mentalidades, otras filosofías de vida, otros ideales. Nos abre puertas a nuevos planes, y diferentes perspectivas de futuro. Nos impulsa a expandirnos a otras áreas de experiencia, diferente de la cual hemos nacido. Nos otorga más confianza (a veces demasiada) y optimismo para lanzarnos a buscar eso que le dará sentido a nuestra vida y a encontrar eso que siempre hemos querido hacer, consiente o inconscientemente. Rompe nuestras inhibiciones y de repente, pensamos: “porqué no?”. Normalmente la urgencia interna es de buscar más allá de los límites conocidos. De esta manera nos atrevemos a echar un vistazo a las posibilidades de nuestra vida, más allá de los confines culturales, del barrio, del pueblo, del entorno en que hemos nacido y crecido. Júpiter nos llena de anticipación y entusiasmo al pensar en las posibilidades del futuro.
El aprender otros idiomas, viajar, conectar con gente extranjera, trabajar para una ONG que nos permita visitar tierras lejanas, son todos impulsos jupiterianos en nuestra vida, como también lo es, animarnos a saltar al puente, sin saber con qué nos encontraremos al final de él.
Saturno,  por el contrario, no confronta con nuestras responsabilidades, con nuestros deberes, con lo que la mayoría de nosotros llamamos la absoluta realidad de nuestro presente. Saturno nos habla de nuestra mortalidad, del tiempo que tenemos sobre esta Tierra y nuestras posibilidades de acuerdo a la clase social de la cual venimos. Saturno es nuestra ambición de amasar una posición social respetable y normalmente esto significa ajustarse a las reglas culturales de donde vivimos. Saturno dice: “Más vale pájaro en mano que 100 volando”, “Es muy bonito soñar, pero la realidad se teje trabajando duro” “Cuanto más trabajes, más alto llegarás”.
En el discurso Saturnino, no existe el expandirse por expandirse, o sólo por ir a ver qué pasa más allá. “Con todo lo que todavía hay que hacer aquí”, dice Saturno. “Si quieres saltar a un puente debes asegurarte que sus cimientos sean fuertes y estables” agrega.
Es en esta disyuntiva, que nos encontramos ahora, a partir de este momento, en algún aspecto de nuestras vidas. Algo nos está diciendo: “Bien, finalmente esta es la hora de marcharse, de movilizarse, de expandirse”. Algo nos ofrece esta oportunidad. Pero por otro lado, algo igualmente poderoso, nos dice. “Todavía no, debes tener cuidado. Y si no se dá como tu quieres y si arriesgas y luego no funciona?”
Muchos aspectos de nuestras vidas pueden jugar el papel Saturnino en este momento en nuestras vidas:  el Jefe, los Padres, el Banco, el Gobierno, Hacienda, la Familia, el Marido, la Esposa, los Hijos. Todos ellos serán los recipientes de nuestro Saturno proyectado.
Aunque esta cuadratura no será exacta hasta el 3 de Agosto 2015, en estos momentos, estos dos planetas están a menos de 4º de orb. Por tanto podemos decir que las aparentemente opuestas voces de estos dos poderosos dioses se pueden escuchar claramente.
Donde se encuentre Saturno y Júpiter por tránsito en tu carta astral, será la zona de tu vida donde esta disputa de “expansión” y “ser cuidadoso y responsable” está tomando lugar.
Durante estos encuentros, progresar en nuestros proyectos puede resultar más difícil que lo normal, con imprevistas complicaciones que nos llaman a planear mejor. Dificultades con entidades oficiales, por temas que normalmente hemos ignorado por un tiempo y ahora parecen aparecer a la vez.
Temas de renovación de documentos, pagos a entidades oficiales, proyectos que se detienen por la indecisión de otros, viajes que se atrasan por diferentes motivos, etc, etc.
Los periodos de más tensión son ahora hasta el final de Noviembre, y luego otra vez a partir de Julio y Agosto del 2015. Sobre todo para aquellos con signos fijos en su carta astral (Tauro-Leo-Escorpio y Acuario). En 2016, desde Marzo hasta el final de Mayo y luego durante Junio, pero esta vez ya en signos mutables, por tanto afectará a aquellos con Géminis-Virgo-Sagitario y Piscis en su tema astral.
Es importante tomarse las cosas con mucha calma y comprender que hay ciertos temas que deben resolverse y ciertas responsabilidades que uno debe tomar. Separar las emociones de estos temas es vital y actual como un adulto, haciendes cargo de lo que surja, sin tratar de escaparse de ello, por que en cualquier ecuación donde esté envuelto Saturno, librarse de la responsabilidad sin consecuencias es prácticamente imposible. Por tanto es importante planear con tiempo y asegurarse que nuestro deseo de rápida expansión no nos ciegue a seguir los pasos correspondientes.
No tiene porqué ser un influencia negativa si hacemos nuestros deberes y cumplimos con lo que debamos hacer. Por el contrario, puede ser una magnífica oportunidad para hacer las cosas bien y no tener que pagar las consecuencias más tarde.
Otro punto a tener en cuenta es que Júpiter representa nuestras creencias y también en ocasiones nuestro fanatismo, no nos olvidemos que en el 2001, cuando cayeron las Torres Gemelas, todavía estaban juntos en esa conjunción que se inició en el 2000, por tanto cuando estos planetas se encuentran también nos ayudan traer a la consciencia las consecuencias de nuestras acciones guiados por creencias impuestas por otros. Ver la restricción en el “otro” es típico de estos momentos. Por tanto un poco de auto-análisis es importante, para dejar de proyectar nuestra sombra y limitaciones en los demás y poder así dejar de ser víctimas de algo o de alguien. Sino progresamos, normalmente la razón está en nuestro interior y no en los demás. Es tanto más fácil decir: “Pero es que no me dejan progresar, expresarme, ser”. “Ese” o “eso” que no me lo permite es normalmente el recipiente de nuestras proyecciones, donde depositamos todas nuestras imposibilidades y nuestras limitaciones (Saturno). Piensa otra vez y pregúntate, cual es la razón por la cual no progresas.
Durante esta cuadratura, los temas de independencia, religión, filosofía, (como ISIS), serán los portadores  de nuestra lucha interna. Es a través de estos temas que expresaremos nuestras luchas internas por expandirnos y crecer sin miedos. Recordemos que Saturno vive dentro de nuestra psiquis y la de los demás, al igual que Júpiter.
Dependiendo de la cultura que vengas,  y de como el colectivo en el que has nacido y crecido, ha gestionado estos dos arquetipos, será como vivirás este tiempo. Si tu cultura ha glorificado el expandirse cueste lo que cueste, eso harás, si por el contrario, vienes de culturas donde expandirse siempre ha estado truncado por un gobierno, unos padres demasiado autoritarios o ambiciosos, un sistema dictatorial, un imperio, etc, pues entonces es de esa manera que vivirás este tránsito.
Observa con detenimiento ese juego en tu propio interior y decide qué camino debes seguir. Cuanto más consciente se vive este proceso, más positivo es y más crecimiento nos traerá.

Título original: Júpiter y Saturno en nuestras vidas
Por Cristina Laird en Astrología Arquetípica 

Sol y Saturno en conjunción: orden y revisión en nuestra vida, por Astromadesoterica



Tercera y última vez…, que Saturno se encuentra con el Sol en Escorpio  desde su ingreso en el 2012. Suficiente tiempo ha pasado desde su llegada a este signo, pero igual el Dios del Tiempo no da tregua para hacer sentir y esgrimir nuevamente su guadaña.

Un Sol escorpiano que es duro como una roca para la influencia del Señor de los Anillos, combinada con una determinación de acero del práctico Saturno, buena amalgama para superar muchos obstáculos de la vida, porque el Alacrán no se rinde ante un desafío que capta su interés, y Saturno le agrega la fibra y la perdurabilidad necesaria para perseguir completamente lo que quiere.

Su encuentro, supone una nueva oportunidad para cuestionarte si estás o no satisfecho contigo mismo, obligándote a hacer más esfuerzos para corregir todos tus errores del pasado, te presiona para que arregles todo lo que está roto, atiendas todo lo que haz descuidado  por largo tiempo y se restaure quiéralo o no el orden en donde no hay control o haya caos, pudiendo sólo reclamar en dado caso, solo lo que es valioso para nuestro desarrollo personal. Es una tarea que debemos enfrentar y mil veces repetir hasta que tomes consciencia que arrancarán de tu vida todo aquello que sea innecesario, que la paciencia es una compañera válida y si evitas la obstinada negación a considerar el tan necesario cambio, Saturno recompensará con firmeza tus esfuerzos sólidos y bien fundados, estructurándose con sabiduría para alcanzar todas tus metas.

Es un período donde indudablemente sentimos debilidad física, ya que Saturno la reduce, por lo tanto es importante que administres y apliques tus fuerzas sólo a propósitos con fines constructivos.

Tiempo de derrotas o éxitos, redefinir ideales románticos, profesionales porque te encuentras con tu verdadero yo interno.  Si concientizas la energía saturnina, es momento que cultives con raíces profundas y fuertes, construyas sobre estructuras fortificadas y hagas a un lado tus debilidades interiores, eso es lo que quiere Saturno, si es así, consolidarás toda esa fortaleza interna y la harás perdurable para soportar el futuro. Extirpa definitivamente de tu existencia, todo lo que intenta sabotearla y reestablece con orden y propósito el camino que quieres seguir en tu vida desechando completamente los apegos del pasado, el resultado seguramente será una auténtica consciencia de lo que en verdad eres a estas alturas, y una convicción plena de saber hacia dónde se supone que vas.

Un contacto importante que se hace exacto, el 18 de noviembre 2014, convirtiéndose en una época para simplificar tu vida, poniendo en orden los elementos de tu experiencia actual y enfocándote en la importancia de esos conceptos fundamentales que definen quien eres en términos individuales.

Momento transcendental y revelador para los signos de Escorpio, Tauro, Leo y Acuario que difícilmente borrarán de sus mentes, porque las enseñanzas de Saturno quedan y dejan huellas imborrables, pero con el paso del tiempo agradecerás las mismas, para tu evolución personal. Precaución con afecciones en la salud especialmente del corazón. 

Por Madelein Méndez ASTROMADESOTERICA  

Imagen: Piet Mondrian